Actrices rapadas
Si alguna lleva tanto tiempo como yo dejándose el pelo largo seguramente sabrá de lo que son esos episodios ligeramente psicóticos en los que una está a un tris de coger las primeras tijeras que encuentre por la casa y esquilarse la cabeza sin piedad alguna. El desencadenante puede ser un nudo persistente a la altura de la nuca que se niega a ser desenredado, o una jugarreta del agua caliente central de tu edificio cuando tienes la melena totalmente enjabonada y aún te quedan por aplicar el acondicionador y la mascarilla.

Es en esos dramáticos momentos en los que no puedes evitar hacer balance del tiempo y dinero que empleas en algo tan absurdo como el pelo. En mi caso por ejemplo me he dado cuenta de que mis maravillosas mechas en Mirache me salen, entre corte y color, por unos 120 euros. Dado que paso por allí cada dos meses, mi gasto anual en peluquería asciende a la nada despreciable suma de 720 euros al año.

Entre champú, acondicionadores, mascarillas varias, serums, espumas, queratinas y demás, se me va una media de unos 30 euros al mes (tirando muy por lo bajo, que conste), ya que al tener el pelo tan largo necesito mucha cantidad de cualquier producto que esté utilizando. Y solo este año llevo unos 100 euros gastados en accesorios varios para moños y recogidos (¡maldito Claire’s!). No incluyo entre los gastos el coste de secadores, planchas para alisar, tenacillas para rizar, etc. porque se supone que no existe cuarto de baño femenino que no los atesore independientemente de la longitud de la melena.

La suma total asciende a unos 1.180 euros anuales. Se me caen los lagrimones de pensar que cada año se me va un viaje al Caribe con todo incluido por el desagüe de la bañera. 

Así que tras valorar el tiempo el y el dinero que le dedico he llegado a la conclusión de que lo que yo tengo no es pelo, sino un hobby caro como otro cualquiera. No es un hobby muy cool, y mucho menos intelectual, pero al menos da para mucha conversación en reuniones de chicas (no existe mujer satisfecha con su cabellera, la que eso afirme miente cual bellaca). Aunque eso sí, después de hacer cuentas he decidido que necesito una peluquería algo más económica, a ver si con lo que ahorro al menos puedo irme de puente.

Además, lo realmente duro es sobrevivir al verano, porque ahora que por fin vuelve el frío no es tan desagradable pasar quince minutos bajo el chorro de aire caliente del secador día sí, día no.

Y cuando apriete de nuevo el calor, o llegue el día en que me dé por ponerme trascendental y en lugar de reflexionar sobre el dinero que me cuesta mantener la melena, lo haga sobre el tiempo de vida que desperdicio cuidándola, lo mismo hago una locura de estas…




Confesadlo: seguro que alguna vez habéis fantaseado con hacer algo así…

ACTUALIZACIÓN: Después de un buen rato haciendo un repaso en iPhoto de mis más insignes desastres peluquerísticos creo que hago bien en mantenerme lo más alejada posible de las tijeras. Pido disculpas por este post que no aporta información alguna de utilidad, aunque sirve como ejemplo clarificador de mi bipolaridad capilar y como recopilatorio de los vídeos de estas grandes actrices rapándose la cabeza.

Pelo largo vs pelo corto

P.D.: Azu, si de verdad te consideras mi amiga no me dejes nunca más cortarme esos flequillos incomprensibles de mi juventud.