¡Benditas cuñas!
Publicado en 1/04/12
Reconozco que nunca he podido tomarme los pantalones de campana demasiado en serio. Siempre me ha parecido que tienen un peculiar aura de parodia. Me recordaban a esa sensación que tiene uno cuando se encuentra con una foto en la que sus padres, veinte años más jóvenes, hacen gala de una melena hippie o unas patillas desmesuradas.
