Cosméticos de ingredientes naturales

¡Mira la etiqueta! Ingredientes que evitar en los cosméticos

Sabes que te estás haciendo mayor cuando pasas más tiempo mirando la etiqueta de los ingredientes de un cosmético que la que marca el precio. Y tres cuartos de lo mismo con la ropa: si una rebaja de las de ganga no es suficiente para pasar por alto ese porcentaje de poliéster eso quiere decir que estás en una etapa de la vida de la que ya no hay vuelta atrás.

Reconozco que yo empecé mirando las etiquetas de la composición de las prendas que compraba más por pereza que por otra cosa. Por muy atractivo que fuera el precio no era suficiente excusa para llevarme esa prenda a casa si la compra implicaba que iba a tener que andar lavando a mano o evitando la secadora. A medida que fui siendo más consciente del impacto que la industria de la moda tiene en el medio ambiente, además de preocuparme de que la ropa que compraba no exigiera demasiados cuidados, empecé a apostar cada vez más por fibras naturales y por marcas que cuidasen en ese sentido su producción.

Y ya no solo por altruismo o por no contribuir a cargarnos el único planeta que tenemos para vivir, sino también por una cuestión más inmediata como es la salud a medio y largo plazo. Porque otra de las cosas que me dejó en shock cuando investigué un poco sobre el asunto fue la cantidad de reacciones alérgicas y enfermedades de la piel que podían llegar a causar ciertos químicos que se utilizan durante las distintas fases de producción de la moda low cost.

Pero si nos preocupa —y con razón— la ropa que está cada día en contacto con nuestra piel, no deberían preocuparnos menos las cremas y productos cosméticos que absorbemos continuamente a través de este órgano tan maravilloso y fascinante, al que muy a menudo no le prestamos toda la atención que se merece.

Ojo, tampoco hay que caer en el fanatismo de creer que cualquier ingrediente no natural es malo para nuestra salud. Nuestras cremas y maquillajes necesitan de ciertos conservantes y estabilizadores en sus fórmulas sin los que apenas nos durarían unos días en buenas condiciones desde que abriéramos el envase por primera vez.

El truco está en encontrar un punto de equilibrio evitando ciertos ingredientes, algo que afortunadamente es cada vez más sencillo dado que cada día es más fácil encontrar una mayor variedad de cosméticos elaborados con ingredientes naturales de alta calidad y a precios razonables.

Yo no soy ninguna autoridad en la materia y soy consciente de que aún hay mucha controversia respecto a este tema, pero quiero compartir con vosotros cuáles son los ingredientes que por precaución he desterrado de mi baño y de mi neceser.

  • Aluminio: se utiliza en la gran mayoría de desodorantes y antitranspirantes, aunque cada vez aparecen más estudios que lo relacionan con el cáncer de mama.
  • Formaldehído: un conservante declarado por la OMS como tóxico peligroso que aún sigue presente en ciertos cosméticos como algunas lacas de uñas.
  • Sulfatos: son los encargados de hacer espuma por ejemplo en limpiadores y champús. No exagero si os digo que mi pelo parece otro desde que me pasé al bando anti sulfatos.
  • Parabenos: un conservante que aún se utiliza en una gran cantidad de productos cosméticos y que podría interferir con nuestro sistema endocrino.
  • Ftalatos: además de provocar problemas hormonales podría estar vinculado con la diabetes y algunos tipos de cáncer. Se esconde sobre todo en desodorantes, lacas de uñas y en algunas cremas.

La lista de ingredientes considerados dañinos y que aún siguen teniendo presencia en el mundo de la cosmética es mucho más larga, pero como yo no soy experta en el tema he querido empezar poco a poco hasta que pueda seguir informándome lo suficiente como para identificar todos los componentes y decidir cuáles prefiero evitar, y de momento he empezado por estos. ¿Y vosotros? ¿Soléis emplear tiempo en leer las etiquetas de los productos antes de comprarlos?

2 respuestas a “¡Mira la etiqueta! Ingredientes que evitar en los cosméticos

  1. Yo me puse a leer la etiqueta de la ropa después de comprarme un abrigo en una low cost (de cuyo nombre no quiero acordarme) y después de un par de usos darme cuenta de que el 70% era poliéster y claro, no abrigaba nada. Así que ahora tengo uno de 80% lana que aunque me costó más caro es exactamente lo que necesito para el frío.

    Con los cosméticos no miro demaisado la etiqueta, sí que evito los desodorantes con aluminio, pero es lo único. ¡Tomo nota de todo! Un beso.

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    1. Yo también he tenido alguna que otra mala experiencia con abrigos low cost, pero la verdad es que empecé a mirar las etiquetas solo para evitar las prendas que requerían más cuidados de los que yo estaba dispuesta a darles por entonces. Ahora sí que busco que los abrigos tengan como mínimo un 60-70% de lana, y que el resto sean también fibras naturales en la medida de lo posible. 🙂

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