2 trucos con tónico facial

2 formas alternativas de usar tu tónico facial

Sé que no es lo ideal, pero yo el paso del tónico suelo saltármelo muy a menudo. La excepción suele ser cuando quiero preparar la piel en profundidad para hacerme por ejemplo un maquillaje especial, para alguna fiesta o evento, que quiero que me dure muchas horas. Por culpa de esta dejadez, sumada a mi impulsividad a la hora de hacer ciertas compras —los 3×2 de Superdrug son mi perdición—, en más de una ocasión me he encontrado con algún bote olvidado de tónico abierto a punto de caducar.

Como no me gusta tirar nada, si me veo en esa situación, me pongo como loca a investigar e inventar formas alternativas de aprovechar hasta la última gota del producto en cuestión. Así que de eso precisamente va mi último Cosmoclip, de dos maneras diferentes de utilizar tu tónico facial que probablemente no conocías.

2 hacks de belleza con tu tónico facial - ver vídeo en Cosmo

Paseo en velotaxi por Berlín - IFA 2019

Mis aventuras en Berlín con un Motorola One Action

He acabado el verano con buen pie: en agosto participé en el reto #SmarterWithLenovo que consistía en hacer una publicación en redes sociales explicando cómo la tecnología inteligente ha conseguido que mi mundo sea mejor, y tuve la inmensa fortuna de ser elegida como una de las 15 personas invitadas a asistir al evento de Lenovo en la feria de tecnología IFA en Berlín.

Además de poder disfrutar de tres días de eventos y actividades relacionados con la tecnología, Lenovo me prestó su recién lanzado Motorola One Action para ponerlo a prueba durante el viaje. Y no se me ocurrió mejor manera de sacarle jugo a su cámara de acción que grabando los mejores momentos de mi estancia en Berlín para hacer un videoblog.

Así que me pasé todo el viaje móvil en mano —literalmente, porque con la estabilización de su cámara de acción no hacía falta trípode ni siquiera para grabar time-lapses—, para contaros con todo detalle mis aventuras por tierras germanas.

No tuve demasiado tiempo para despistarme desde que pisé el precioso Hotel Bristol, porque poco después de aterrizar ya estaba de camino del el evento #LenovoTechLife, en el que Lenovo presentaría un amplio abanico de novedades que abarcó desde tablets, portátiles y 2 en 1, hasta los nuevos miembros de la familia Motorola, pasando incluso por unas gafas de realidad aumentada —las Lenovo Mirage AR— con las que poder meternos en la piel de alguno de los súper héroes más populares de Marvel.

Tras las presentaciones sobre el escenario llegaba el momento acercarnos a los stands para ver más de cerca los dispositivos recién lanzados. El Motorola One Zoom fue sin duda una de las grandes estrellas de la velada. Su sensor principal de 48mp con tecnología Quad Píxel (que combina 4 píxeles en 1 para obtener una increíble resolución) venía acompañada de un ultra gran angular de 16mp y 117 grados y de un zoom óptico que permite capturar tres veces más detalles sin perder calidad. La cuarta cámara es el ya clásico sensor de 5mp para dotar de profundidad y desenfoque de fondo a los retratos, mientras que la cámara delantera de 25mp promete unos selfies increíbles, incluso en condiciones de baja luminosidad.

Al día siguiente, después de pasar la mañana en el pabellón de Lenovo en IFA descubriendo aún más detalles sobre los productos presentados la noche anterior, pudimos asistir a un breve pero interesante taller en el que nos explicaron cómo sacar partido a algunas de las funcionalidades de los Motorola One Action con los que tendríamos la misión de inmortalizar los momentos más memorables de la jornada.

Dejamos IFA para dirigirnos a Good Bank, un restaurante que se enorgullece de cultivar en huertas verticales y de forma sostenible todos los ingredientes que usan para los platos de su menú.

Para evitar la pereza tras la comida nada como un paseo en velotaxi por el centro de la ciudad mientras nos dirigíamos a Retune Design Studio para asistir a dos talleres en los que la tecnología se convertiría en la principal herramienta de la creatividad: un taller de creación de música con Dada Machines, y otro de creación de filtros para Facebook e Instagram usando SparkAR de la mano de Aaron Jablonski.

Después de eso tuvimos algo de tiempo para cambiar de look y desenfundar tacones y lipstick rojo antes de terminar la jornada con una cena en el espectacular The Reed y una copa en la terraza del club The Weekend, no apta para los que no disfruten de las alturas con vistas impresionantes.

El último día aún tuve tiempo para pasar unas horas disfrutando de la feria y de la compañía de este increíble grupo de los Lenovo Champions, que se han convertido en un tiempo récord en una especie de pequeña familia con la que compartir entre otras cosas mi pasión por la tecnología.

El equipo de Lenovo Champions en IFA 2019

¡Muchas gracias a Lenovo por dejarme formar parte de esta increíble experiencia! Os dejo con el vídeo que grabé usando el Motorola One Action

Ver vlog Motorola One Action en YouTube

Vestidos de punto de Zalando Prive 05

2 looks con vestidos de punto perfectos para este otoño

He comprado tan poca ropa desde que me pasé al bando minimalista, que debo reconocer que me he quedado casi sin excusas para publicar posts con looks por falta de material, ya que mi armario se compone en su gran mayoría de básicos atemporales más que de piezas de tendencia de cada temporada.

Hace no mucho os hablaba en un directo en Facebook sobre lo importante que es salir de la rueda de la fast fashion e ir invirtiendo poco a poco en prendas de más calidad y durabilidad. Pero reconozco que no siempre es fácil: es mucho más tentador comprar ropa barata con diseños de tendencia —aunque sepamos que probablemente en menos de un año va a terminar en la basura— que gastarse el presupuesto de toda una temporada en tres o cuatro cosas que sepamos que no van a pasar de moda y que nos van a durar varios años.

A todos se nos vienen a la cabeza precios descabellados cuando pensamos en ropa de muy buena calidad o de primeras marcas, pero podemos evitar salirnos de nuestro presupuesto simplemente estando pendientes de las campañas y ofertas que lanzan por ejemplo los outlets online y los clubes de ventas privadas. Yo este mes he encontrado en Zalando Prive dos vestidos de punto, 100% cashmere, que estaban rebajados casi al 30% de su precio original (de £89 a £31).

Vestidos de punto de Zalando Prive 01

Para comprar en un club de ventas privadas hay que tener mucha paciencia y buen ojo con las tallas. Paciencia porque, aunque las campañas suelen durar apenas unos días, lo normal es que no recibamos nuestro pedido hasta pasado un periodo que puede ser incluso de algunas semanas. Estamos malacostumbrados a la inmediatez de recibir nuestros pedidos al día siguiente que ofrecen muchas marcas, y me temo que la paciencia no es uno de los atributos más evidentes de nuestra generación. Pero si somos capaces de no desesperar en la espera podremos disfrutar de accesorios y prendas de firma con descuentos de hasta el 75% que quizá no pudiéramos permitirnos de otra forma.

Y digo que hay que prestar especial atención a las tallas porque, al haber pocas unidades disponibles de cada producto, si nos equivocamos podemos encontrarnos con que no sea posible cambiar la prenda en cuestión por una talla diferente y que solo nos ofrezcan un reembolso económico. Afortunadamente todas las campañas suelen incluir una guía de tallas muy precisa que nos hacen la tarea más fácil.

Vestidos de punto de Zalando Prive 02

Desde que descubrí lo muchísimo que contaminaban el agua las fibras sintéticas cada vez que las echamos a la lavadora me empeño en que cada cosa que compro sea 100% de tejidos naturales, normalmente de lana o algodón. El cashmere se ha convertido también en uno de mis tejidos preferidos, pero como tiene un precio bastante más prohibitivo hasta ahora mis posesiones en este material se limitaban un jersey, una bufanda y unos mitones que conseguí el año pasado en las rebajas de Mark & Spencer.

Vestidos de punto de Zalando Prive 05

Por eso en cuanto vi estos dos vestidos de Zalando Essentials tan rebajados, no me lo pensé dos veces. Uno de ellos es negro, con manga al codo y cuello a la caja, perfecto para looks un poco más discretos y formales. El otro es gris oscuro y con cuello vuelto, y es tan cómodo y calentito que sé que se va a convertir en uno de mis comodines durante los meses de invierno, ya sea con unos botines de tacón para salir durante el día, o con deportivas para trabajar desde casa. Me lo he cogido en una talla más de la mía habitual para que me quede un poco oversized.

Zapatillas de cuero vegano de Esprit en Zalando Prive

Aunque estos dos vestidos son la joya de la corona de este pedido, no fueron lo único que cayó en mi cesta virtual de la compra: también me hice con un vestido negro de algodón de escote halter, un vestido gris claro de punto (aunque no de cashmere) y unas deportivas blancas de cuero vegano de Esprit, que por su comodidad y por su estética discreta pero trendy —con un poco de plataforma y detalles en rosa metalizado— ya se han ganado el título de mis favoritas de la temporada.

Descuentos Zalando Prive vestidos de punto

La tarde que salí a hacerme fotos con el vestido gris me encontré con el simpático gato de mis vecinos. No sé cómo se llama pero, como es muy cariñoso y está algo regordete, Edu y yo lo llamamos Garfield. Como siempre suelo llevar en el bolso chucherías para gatos, Garfield se entusiasma en cuanto me ve —ya lo sé, su cariño no es del todo desinteresado— y se convierte en mi sombra hasta que entro en casa o hasta que me alejo demasiado de mi calle.

Vestidos de punto de Zalando Prive 03

Aquella tarde se empeñó en participar activamente en la sesión de fotos y terminó por robarme por completo el protagonismo.

Vestidos de punto de Zalando Prive 04

 

Cirugía estética y belleza natural

La belleza natural no existe

Hace unos días recibí entre el aluvión típico de notas de prensa orientadas al otoño que empiezan a llegar por estas fechas, una que hablaba sobre cómo aumentaban las intervenciones de cirugía estética en esta época del año y cuáles eran las más demandadas. Para satisfacer vuestra curiosidad os diré que en los primeros puestos siguen estando clásicos como el aumento de senos, la rinoplastia u operación de nariz, seguidos muy de cerca y en ascenso por tratamientos novedosos como los hilos tensores de ácido hialurónico.

El motivo más obvio de que haya un cierto parón para estos tratamientos durante los meses de verano es porque en la mayoría de postoperatorios hay que tener un cuidado especial con la exposición al sol, aunque siempre hay quien aprovecha las vacaciones para pasar por quirófano, y conseguir así que la gente del entorno o del trabajo no se entere. Y fue pensando en todo ese secretismo disfrazado de discreción del que hacen gala muchos de los que se someten a alguna cirugía, que no pude evitar sorprenderme de que aún hoy en día siga siendo un tema rodeado de tantos tabúes.

Por un lado, en ciertos sectores y un poco más sobre las mujeres que sobre los hombres, pesa la presión por lucir un físico perfecto, por mantener la apariencia de juventud durante el mayor tiempo posible. Y por otro lado el auge de las tendencias que hacen apología de la aceptación de la mal llamada belleza natural parece estigmatizar de forma indirecta a quienes no son capaces —o simplemente no quieren— aceptarse o conformarse con el físico que les ha tocado.

Para hablar un poco de esta falsa belleza natural con la que nos bombardean muchos medios desde hace algunos años no se me ocurre mejor forma gráfica de empezar mi reflexión que con esta divertida viñeta de Sarah’s Scribbles.

Sarahs Scribbles belleza natural

La belleza natural no existe. No quiero decir que no existan personas que, de forma natural, resulten bellas. Me refiero al concepto en sí y a todo el culto que hemos creado en torno a él. Pocas personas resultarían realmente agradables a los congéneres que les rodean si no se tomasen al menos ciertas molestias a la hora de cuidar su estética y su higiene personal. La mayor parte de las veces que un chico le dice a una chica que la prefiere sin maquillaje, lo que normalmente quiere decir es que la prefiere sin un maquillaje llamativo, o que prefiere que no se note que va demasiado maquillada. Si la chica en cuestión se presentara en su próxima cita con granitos y ojeras al descubierto, o con la cara brillante por el exceso de grasa, o con el bigote sin depilar, es más que probable que a su novio empezase a atragantársele tanta naturalidad.

Lo que entendemos por belleza natural no es la aceptación plena y sin reservas del cuerpo que nos ha tocado en suerte sin necesidad de hacerle ningún cambio, por mucho que a nosotros nos guste convencernos de lo contrario. Es simplemente un canon más, producto de la época que nos ha tocado vivir. Del mismo modo que en el Barroco el ideal femenino lo representaban las mujeres de curvas rotundas de Rubens. Es posible que, cuando en el futuro se estudie el ideal de belleza de principios del siglo XXI, a los interesados en el tema les haga mucha gracia el reto al que nos enfrentamos hoy en día las féminas para estar perfectas pero sin que parezca que nos importa demasiado. Sentimos la presión de tener que etiquetar con #nofilter y #nomakeup nuestras fotos de Instagram, pero antes de eso nos hacemos una sesión de microblading o nos ponemos extensiones de pestañas.

Así que, en lugar de ser una liberación, este gesto de abogar por la belleza natural se convierte simplemente en una imposición distinta. Porque las mujeres tenemos que seguir siendo bellas según dictan ciertos cánones, pero encima tenemos que hacerlo sin que se nos note el esfuerzo, como si nuestras mechas, nuestro cutis terso y de tono perfecto, y nuestro cuerpo desprovisto de vello en lugares indebidos fuera así por obra y gracia de la naturaleza. Effortlessly. I woke up like this, you know.

Hilos tensores

Puede que hoy en día y cada vez más, las tendencias nos lleven hacia rutinas de belleza más cómodas y llevaderas, menos exigentes. Pero las rutinas siguen estando ahí. Por mucho que repudiemos la artificialidad excesiva, la gran mayoría de nosotros no vamos a dejar de depilarnos, de afeitarnos en el caso de los hombres, de teñirnos el pelo, ni vamos a dejar de usar desodorante o perfume, por poner solo algunos ejemplos. No vamos a dejar de arreglarnos las uñas, sea lo que sea que eso signifique para cada uno: para unos será cortárselas y limárselas, y para otros será ponerse diseños de fantasía en gel. Porque nos gusta gustar. Y gustarnos.

Lo que pasa es que las personas en general tenemos la mala costumbre de sentirnos moralmente superiores a aquellos que hacen las cosas de forma diferente a la nuestra. Los que cuidan su alimentación y hacen ejercicio se creen mejores que los que disfrutan de vez en cuando de la comida basura y de hacer bing watching en Netflix, mientras que estos últimos se parten de risa solo de pensar en los primeros madrugando para ir al gimnasio o a correr antes de ir a la oficina. A las reinas del maquillaje de YouTube les parecerá poco menos que un sacrilegio lo de salir de casa con la cara lavada, mientras que las mujeres que no usan apenas nada más que hidratante o protector solar puede que no alcancen a entender cómo alguien puede disfrutar de pasar cada mañana una hora ante el espejo poniéndose capas y capas de mil cosméticos distintos.

En lo que respecta a la cirugía estética, este desprecio por parte de sus detractores hacia quienes se han sometido a alguna intervención es aún más acusado. Como si pasar por quirófano fuese la peor afrenta que pudiera hacérsele al amor propio. El fracaso más absoluto en esta era body positive que nos ha tocado vivir.

No entiendo por qué ir a la peluquería a hacernos un cambio radical de look, o hacernos un tatuaje o un piercing son costumbres ampliamente aceptadas, y sin embargo aún se sigue estigmatizando en cierta manera a quienes recurren a la cirugía o a la medicina estética, que al fin y al cabo no son más que dos herramientas más con las que trabajar nuestra imagen. Y sin embargo la solución es bastante sencilla: respeto. Es tan fácil como empezar a respetar a quienes toman decisiones diferentes a las nuestras.

Cirugía estética

Cada uno conoce bien sus propios límites. En mi caso por ejemplo se trata de la anestesia general: me ha tocado operarme tres veces con anestesia general por motivos de salud y lo he pasado regular, así que tengo muy claro que nunca me sometería por estética a ningún tratamiento que requiriese pasar por ello de nuevo. Pero con la anestesia local me llevo mejor, por eso hace unos años me sometí a una otoplastia con hilos para corregir uno de los pliegues de mi oreja izquierda —el antihélix, que no se me había formado debidamente—, y a un tratamiento de PRP. Y no descarto animarme en el futuro con los hilos tensores o con el bótox si llegado el momento me apetece y creo que me va a ayudar a verme mejor.

Pero entiendo que cada cual tenga su opinión y su postura en este asunto. Y como en este mundo hay sitio para todos, me parece perfecto que haya tanto quienes se aceptan por completo y son felices con el cuerpo que les ha tocado, como quienes echan mano del bisturí para conseguir que el espejo les devuelva la imagen que quieren. Eso sí, siempre con cabeza e informándose bien de todos los detalles de los procedimientos, y acudiendo a cirujanos titulados que nos garanticen una intervención segura y un resultado profesional.