tres formas de llevar un fular con una pulsera

3 formas de llevar un fular con una pulsera rígida

Con estas temperaturas los pañuelos y bufandas dejan de ser un accesorio más para convertirse en nuestros grandes aliados para evitar terminar con un catarro monumental o una faringitis de las de andar todo el día con una pastilla de Lizipaina en la boca.

Ya he hecho varios vídeos dando ideas para lucir tanto bufandas como pañuelos de formas distintas y originales, y puede que un día de estos os haga un post recopilatorio con todos estos vídeos —al estilo de la enciclopedia de las trenzaspara que los tengáis más a manos, por si acaso sois tan fans de los pañuelos como yo, que hasta para estar por casa me los pongo.

Pero mientras llega ese recopilatorio os dejo con mi último Cosmoclip, en el que os muestro tres formas divertidas y diferentes en que podéis llevar vuestra bufanda o fular favorito con la ayuda de una pulsera rígida. ¡Espero que os guste!

Ver en Cosmo 3 formas de llevar un pañuelo con una pulsera rígida

Trucos para no mancharte los dientes de pintalabios

No tengo término medio con los labiales: o llevo los labios en un discretísimo nude, o me da por ponerme llamativa con un par de pasadas del Russian Red de MAC. Con los colores suaves no hay mucho de lo que preocuparse, pero cuando se trata de las tonalidades más intensas he acabado en más de una ocasión con los dientes llenos de manchitas rojas y sin percatarme de ello.

Creo que ya he mencionado alguno de los trucos que os muestro esta semana en algún Cosmoclip anterior, pero tenía pendiente hacer un nuevo vídeo enumerando mi rutina habitual e infalible para mantener mis dientes impolutos cuando me inclino por pintalabios intensos y cremosos. ¡Espero que os guste!

ver en cosmo trucos para que el labial no manche los dientes

¿Os pasa también a vosotras eso de que al maquillaros los labios de color rojo se os levanta inmediatamente el ánimo? 🙂

Azu y yo felices en Callao

Mis propósitos para el 2019

He llegado a la conclusión de que no escribo aquí cada año mis propósitos solo para no tener que enfrentarme a la triste realidad: por mucho que me esfuerce nunca consigo llevar a cabo todo lo que me propongo por estas fechas. Ya sé que es de lo más habitual y que nos pasa a la gran mayoría de los mortales, pero si no queda rastro escrito que lo demuestre la sensación de fracaso por no haber llevado a cabo las resoluciones de Año Nuevo es mucho más llevadera.

En cualquier caso esta vez he decidido correr el riesgo para ver si así me motivo más y dentro de doce meses puedo decir que al menos cumplí con la gran mayoría de mis propósitos.

Propósito nº 1: ser más constante con la escritura. Esto se aplica tanto a mi blog como a la novela en la que llevo trabajando de forma intermitente desde que me mudé a Inglaterra. Me gustaría volver a recuperar el ritmo de hace unos años de publicar cada semana al menos dos posts aquí además del que publico con los vídeos que hago para Cosmopolitan TV. Y me gustaría aún más tener terminado al fin el primer borrador de mi intento de novela.

Propósito nº 2: hablar más a menudo con Azu, Milena, mis hermanas y mi padre. Con Azu hablo prácticamente a diario por Telegram, y siempre que podemos tomamos el té juntas vía Skype. Pero a veces con mi familia se me pasan las semanas sin más comunicación que algunos mensajes aislados en WhatsApp. Así que me he propuesto mensajear menos y llamar más, si no puede ser siempre video llamada, al menos llamada convencional para ponernos al día y recordarles que les quiero, que pienso en ellos y que les echo mucho de menos.

Propósito nº 3: mejorar mi gramática inglesa y ampliar mi vocabulario. Una de las cosas buenas que ha traído este 2018 es que por fin hemos empezado a conocer a gente en Torquay, tanto españoles como lugareños, y he tenido muchas ocasiones para practicar el inglés. Estoy bastante satisfecha con el nivel que he conseguido, pero mi objetivo es llegar a ser 100% bilingüe y para ello necesito volver a dar buen repaso a toda la gramática y seguir ampliando mi vocabulario.

Propósito nº 4: leer al menos 24 novelas. Esto ya me lo había propuesto para el 2018. Y aunque empecé fuerte el año, después del verano aumentó mi vida social y tuve la mala suerte de que empecé a leer varias novelas que no me engancharon y que terminé dejando, por lo que la suma final de libros terminados ha sido solo de 12.

Propósito nº 5: completar mi proyecto 1 second everyday. Para quienes no la conozcáis, la aplicación móvil 1SE —disponible para iOS y Android— te permite ir guardando un segundo de vídeo al día a modo de diario para luego poder exportarlo todo en un único vídeo. También se pueden usar fotos en vez de vídeo si lo preferimos, y es una forma muy bonita y original de tener un recuerdo detallado de nuestro año. Yo empecé a hacerlo en febrero y aunque al principio era muy constante, después me pasó como con lo de leer novelas, que con tanta vida social me olvidaba de grabar. Y paradójicamente eran los días en los que salía y hacía cosas interesantes en los que casi nunca me acordaba de grabar el dichoso segundo para el diario. A pesar de eso, al exportar el vídeo el resultado ha sido muy chulo y esto me ha hecho arrepentirme de no haber sido capaz de grabar algo todos los días. A ver si este año lo consigo.

Propósito nº 6: comer menos carne. No como mucha carne, apenas un par de veces por semana y suele ser pollo, aunque a veces peco con alguna hamburguesa. Me gustaría reducir la carne de mi dieta o incluso eliminarla por completo porque sé que no es buena para mi salud y porque creo que la forma y las cantidades en que nuestra sociedad consume carne es completamente insostenible. No voy a hacerme vegetariana porque voy a seguir comiendo huevos y pescado. Pero una de las cosas buenas de vivir en Inglaterra es que aquí muchos restaurantes tienen un menú alternativo al habitual con platos veganos y vegetarianos. Así que, siempre que pueda optaré por estas alternativas.

Propósito nº 7: volver a patinar. Al poco de mudarme aquí me compré unos patines chulísimos y salía a patinar a menudo. Pero durante este año pasado el muelle de madera al que solía ir ha estado en obras, y el único sitio apto para patinar está en el pueblo de al lado y me daba mucha pereza tener que desplazarme hasta allí —aunque creo que he compensado de sobra la falta de patinaje con sesiones más frecuentes en el gimnasio—. Ahora que las obras ya han terminado ya no tengo esa excusa. Bueno, y tampoco es que necesite excusas porque patinar es una actividad que me encanta y con la que se me pasan las horas volando, que es justo lo que le pido yo a cualquier tipo de ejercicio para que me enganche.

Estos son mis propósitos para este 2019 que empieza, ya veremos dentro de doce meses qué tal se me ha dado lo de cumplirlos. ¿Vosotros ya tenéis vuestra lista? Si la habéis publicado en algún sitio y queréis dejarme el enlace en los comentarios estaré encantada de leeros.