Trucos para que no se enreden los auriculares

Trucos para que no se enreden los auriculares en el bolso

A pesar de que los fabricantes de móviles nos empujan cada vez más hacia los auriculares BlueTooth a base de quitarnos el conector mini jack en los nuevos dispositivos, somos muchos los que, por un motivo o por otro, seguimos usando auriculares con cable en nuestro día a día. En mi caso, aunque tengo unos SkullCandy BlueTooth maravillosos, al ser estos de diadema no me parece demasiado práctico llevarlos siempre conmigo en el bolso. Por eso los dejo reservados para usar en casa o para los viajes en avión, por ejemplo.

Para el resto del tiempo no me queda más remedio que tirar de adaptadores para suplir la falta de conector mini jack y seguir usando unos EarPods, que son los que más cómodos me resultan. Pero uno de los problemas que tienen este tipo de auriculares es que parece que tienen vida propia y que se mueven por su cuenta dentro de la mochila: siempre acaban hechos un lío y muy enredados si te descuidas un poco.

Y como sé que este es uno de esos pequeños dramas cotidianos del primer mundo que sufrimos la mayoría, en mi último Cosmoclip he querido reunir una serie de trucos caseros y consejos para evitar que nos ocurra. ¡Espero que os guste!

Trucos para mantener el bolso ordenado

Ideas para mantener tu bolso siempre organizado

Como me gustan los bolsos grandes siempre termino llenándolos de cosas que no necesito, y supongo que esa es la causa principal de que me pase la mayor parte del tiempo con los hombros doloridos. Además, cuantas más cosas acumulo, más difícil me resulta encontrar lo que ando buscando cada vez que meto la mano en el bolso. Y eso por no hablar de la pereza que me suele dar cambiarlo todo de un bolso a otro, por lo que al final casi siempre acabo usando el mismo todos los días.

Hace poco me propuse obligarme a mí misma a llevar bolsos más pequeños con el objetivo de llevar encima solo lo indispensable, y debo reconocer que no lo estoy haciendo del todo mal porque llevo un par de meses apañándome con bandoleras un poco más discretas para el día a día.

Pero hay ocasiones en las que no queda más remedio que echar mano de un bolso más grande, sobre todo si vamos a viajar o si vamos a trabajar y tenemos que llevar con nosotros documentos, o tablets y cargadores. En esos casos es imprescindible hacer un esfuerzo extra para mantenerlo todo bien ordenado y evitar que el caos reine en el interior del bolso, con el estrés añadido que eso puede suponer en algunas situaciones. Y para ello nada como estos trucos y consejos que os muestro en mi último Cosmoclip.

Viajar con equipaje de mano - cómo llevar vestidos y blusas en la maleta

Esta es la forma correcta de llevar vestidos, blusas y chaquetas en la maleta sin que se arruguen

No falla: por estas fechas todos esos posts que llevo publicados sobre el arte de viajar solo con equipaje de mano —pero sin que la ropa se arrugue—, que no son pocos, empiezan a tener bastantes visitas. ¡Cómo se nota que las vacaciones están a la vuelta de la esquina!

Así que, para ponéroslo aún más fácil, hoy he querido recopilar en este artículo algunos de los que yo considero más útiles al respecto. De este modo solo tenéis que guardaros este enlace para tenerlos siempre a mano para cuando los necesitéis.

En el primer vídeo de este recopilatorio os muestro la forma básica de doblar, o mejor dicho de enrollar, nuestros vestidos para que no nos haga falta plancharlos cuando lleguemos a nuestro destino.

Ver en Cosmo truco para que no se arruguen los vestidos en la maleta

Las blusas y camisas también pueden suponer un quebradero de cabeza a la hora de viajar. De hecho hasta hace poco yo directamente prefería evitarlas y me limitaba a llevar conmigo camisetas de algodón o, como mucho, algún top de tejido que no se arrugara demasiado. Pero desde que descubrí cuál era la forma más práctica de llevar mis blusas en la maleta, ya no me lo pienso dos veces a la hora de incluirlas en mis looks de vacaciones.

Ver en Cosmo cómo doblar camisas para que no se arruguen en la maleta

Si los vestidos y las camisas ya suponen dos retos distintos por separado, en el caso de los vestidos camiseros la dificultad se multiplica por dos. Pero siempre hay algún truco que se encarga de hacernos la vida un poco más fácil, tal y como os muestro en el siguiente vídeo.

Cuando el viaje incluye alguna ocasión formal o si viajamos por trabajo, no está de más llevar con nosotros alguna chaqueta blazer. Pero si no la doblamos de la forma correcta, además de con las molestas arrugas, podemos encontrarnos con que la prenda llegue incluso a deformarse. Afortunadamente bastará con seguir estos sencillos pasos para que nuestra chaqueta favorita llegue impecable a su destino.

Ver en Cosmo cómo doblar chaquetas para llevarlas en la maleta

Y como bonus final os dejo con esta idea para transportar nuestras piezas de bisutería en aquellas maletas en las que, por el tamaño, no nos quepa un joyero convencional.

Ver en Cosmo truco para llevar joyas y bisutería en la maleta

Peinados fáciles paso a paso trenza doble de 3 cabos

Trenza doble de 3 cabos: ¡perfecta para pelo fino y sin volumen!

No me enorgullece en absoluto admitir que me ha costado casi dos semanas terminar de deshacer por completo las maletas de mi boda-crucero, pero al menos ahora puedo decir que todo va volviendo poco a poco a su cauce y espero volver a tener más tiempo para escribir por aquí. Y menos mal, porque lo he echado de menos. Porque —aunque este blog acaba de cumplir la friolera de diez años— a mí me sigue haciendo la misma ilusión de siempre abrir el editor de WordPress aunque solo sea para saludaros y poneros un poco al día de mis andanzas por tierras británicas.

Pero lo que hoy os traigo no es un post de aventuras o viajes, sino el Cosmoclip que se publicó durante mi semana de vacaciones, y en el que os explico una variante —muy sencilla, os lo prometo— de la clásica trenza de tres cabos, que se convertirá en una de vuestras favoritas si, como yo, también tenéis el pelo muy fino.

¡Espero que os guste!

Ver en Cosmo - trenza doble de tres cabos paso a paso

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

He cumplido mi sueño de casarme en el Mediterráneo

Llevo unas semanas completamente desaparecida por aquí, pero tengo la mejor de las excusas posibles: acabo de celebrar mi boda navegando por el mar Mediterráneo.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Cuando Edu y yo decidimos dar el paso de casarnos, hace ya un año y medio, se nos planteó un dilema de difícil solución: no podíamos organizar una boda convencional en España desde Torquay, pero tampoco queríamos poner a nuestra familia en la tesitura de tener que viajar a Inglaterra solo para poder asistir a la ceremonia. Esto, sumado a que la gastronomía no es el punto fuerte de Gran Bretaña —algo que aprendimos después de pedir información sobre los menús para este tipo de celebraciones en un par de hoteles de la zona—, hizo que se nos ocurriera una idea un poco loca.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Puesto que en cualquier caso nuestros seres queridos tendrían que viajar para venir a nuestra boda, pensamos que de perdidos al río (o mejor dicho al mar) y les propusimos embarcarnos juntos en un crucero por el Mediterráneo para celebrar allí la ceremonia. Y aunque pensábamos que nos iban a llamar de locos para arriba, lo cierto es que nuestras familias son muy de liarse la manta a la cabeza —sobre todo habiendo fiesta de por medio—, así que ahí estábamos todos el día 24 de mayo embarcando en Barcelona en el MSC Bellissima dispuestos a hacer de este un viaje absolutamente inolvidable.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Antes de nada quiero hacer un inciso para darle las gracias a Ismael Hospital, de MSC Cruceros, por su más que infinita paciencia durante el año y medio de millones de emails y llamadas que transcurrió desde que se nos ocurrió la feliz idea de casarnos a lo Vacaciones en el mar y hasta que hemos podido ver nuestro sueño hecho realidad. ¡Un trillón de gracias, Ismael!

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Como os decía el barco elegido fue el Bellissima, que salía desde Barcelona y hacía escalas en Marsella, Génova, Nápoles, Messina y La Valeta, para después regresar de nuevo a Barcelona.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

La boda la celebramos durante la escala en Messina. La ofició Giuseppe Cafiero, uno de los oficiales del Bellissima, y se encargó de organizarlo todo Francesca Maglione, manager de eventos del crucero.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

El plan original era celebrarla en uno de los salones del barco, pero como el tiempo nos acompañaba preferimos celebrarla al aire libre en la cubierta de la piscina situada en la popa, para poder disfrutar de las impresionantes vistas.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Aunque había varias firmas españolas que me gustaban mucho, al final tuve que optar por ser pragmática y comprarme el vestido de novia en Inglaterra, y me decidí por este vestido de Heidi Hudson para WED2BE que tenía todo lo que andaba buscando: era cómodo, sencillo, con un escote bonito y el estilo relajado perfecto para una boda en el mar.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Estaba casi segura de que iba a recogerme el pelo, pero en el último momento cambié de opinión y me decanté por llevarlo suelto con ondas deshechas porque quería una imagen lo más natural posible.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Mi ramo y los prendidos del novio y del padrino fueron regalo de mi Amiga Azu. Los hizo Jesús Romec, que es un verdadero artista con las flores preservadas (¡no os perdáis su Instagram!). Cuando descubrí que también hacía tocados de porcelana le pedí que se encargara de hacerme el que veis en las fotos, y le pedí también dos tocados a juego con mi ramo para mis hermanas, que ejercían de damas de honor.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Debo decir que Jesús ha trabajado con todas las condiciones adversas posibles: a contratiempo (le encargué todo tan solo un mes antes de la boda) y sin podernos ver en persona ni una sola vez (él está en Córdoba y yo en Inglaterra; una de mis hermanas, que vive allí, fue la encargada de ir a recogerlo todo antes de viajar a Barcelona, aunque Jesús envía sus creaciones a cualquier sitio). Yo le expliqué lo que quería y no me quedó más remedio que confiar en la buena recomendación de Azu, que me aseguraba que todas las novias e invitadas que habían lucido alguno de sus tocados estaban encantadas con el resultado.

Tocado de novia de Jesús Romec

Cuando llegó el momento de probármelo por primera vez, nada más llegar a Barcelona e incluso antes de embarcar, cualquier atisbo de duda que hubiera podido tener desapareció en el preciso instante en que abrí la cajita en la que venía cuidadosamente protegido mi flamante tocado de porcelana personalizado: una preciosísima corona de laurel plateada. Muchas gracias, Jesús, por tu dedicación y tu trabajo. Mi maravilloso ramo de flores preservadas adorna ahora mi habitación, y sigo tan enamorada de mi tocado que estoy tentada de volver a ponérmelo aunque sea solo para estar por casa.

Como quería que el look fuera sencillo preferí llevar joyas discretas y le dejé todo el protagonismo a mi preciosa pulsera de estilo Art Decó, regalo de mi amiga María López-Linares —que tiene una colección increíble de joyas vintage en su tienda online—.

El pack de bodas que contratamos incluía entre otras cosas un desayuno especial en el camarote el día después de la ceremonia, y casi nos da un ataque de risa nerviosa al ver la cantidad de platos que el chico del servicio de habitaciones estaba dejándonos encima de la cama…

Desayuno de recién casados en el MSC Bellissima

Soy consciente de la suerte que tengo por haber podido celebrar una boda tan especial y por haber disfrutado de este viaje inolvidable rodeada de mi familia. A ellos quiero darles un millón de gracias por haberse dejado liar en esta aventura.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Y por supuesto millones de gracias a mi otra mitad, Edu, el mejor compañero de vida que podría imaginar, por apoyarme en todo y hacer todo lo posible para que tuviera la boda perfecta de mis sueños.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

¡Gracias también a mis compañeros de Cosmopolitan TV por este maravilloso artículo que han publicado sobre mi boda!

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Cómo cuidar tus gafas de sol para que te duren mucho tiempo

Tengo un problema importante con las gafas de sol: la gran mayoría me dan dolor de cabeza a los pocos minutos de llevarlas puestas, no importa lo caras o buenas que supuestamente sean. Tan solo hay tres marcas de todas las que he probado hasta ahora —que han sido muchas— con las que no me ocurre eso. Ni con la ayuda de todos los dependientes de ópticas con los que me he cruzado he sido por el momento capaz de averiguar el motivo.

Como mis opciones a la hora de encontrar gafas que pueda usar son limitadas, también me cuesta más encontrar modelos que me gusten. Así que, cuando por fin lo hago, intento cuidarlas todo lo que puedo para que me duren lo máximo posible en perfectas condiciones. Lo que sea con tal de retrasar cuanto esté en mi mano lo de ponerme a buscar gafas de sol nuevas.

La buena noticia es que, con cuidado y con un mantenimiento mínimo, nuestras gafas de sol pueden conservarse durante muchísimo tiempo como el primer día. Y precisamente de esos cuidados es de lo que os hablo en mi último Cosmoclip.

Ver en Cosmo consejos para cuidar las gafas de sol

 

Los errores más frecuentes al maquillarnos los labios

Los errores más frecuentes que cometemos al maquillarnos los labios

Dejando al margen a las profesionales del sector y a las auténticas adictas a la cosmética, tengo la sensación de que en lo referente al maquillaje la mayoría de las mujeres podemos dividirnos en dos grupos: las que disfrutan haciéndose un elaboradísimo ojo ahumado en cualquier ocasión y las que se sienten desnudas sin una pasada de su labial favorito. Porque esa es una de las reglas de oro del maquillaje: hay que elegir entre destacar los ojos o los labios, no se puede tener todo.

Yo obviamente me siento más identificada con el segundo grupo. Puedo prescindir por completo de las sombras de ojos —para mi día a día me basta con mi lápiz de cejas y mi máscara de pestañas, o a veces solo con uno de los dos—, pero soy de las que no sale de casa sin llevar al menos un par de barras de labios en el bolso. En mi cuarto de baño hay probablemente el triple de labiales que de sombras de ojos. Y los números no mienten, o eso dicen.

Así que, como buena aficionada que soy a maquillarme la sonrisa, creo que he cometido, en más de una ocasión, prácticamente todos los errores que se pueden cometer al hacerlo. Y esta semana los he recopilado en un nuevo Cosmoclip para que toméis nota y no caigáis en ellos vosotros también.

Ver en Cosmo errores frecuentes al maquillarnos los labios

Llevo fatal mis propósitos para el 2019

Llevo fatal mis propósitos para el 2019

Queda poco para dejar atrás la primera mitad del 2019, y es más o menos en esta época del año cuando hago la primera reflexión respecto a los objetivos que me marqué allá por enero. En esta ocasión me lo voy a tomar con todo el humor que pueda porque mi trayectoria está siendo bastante desalentadora prácticamente en todos los propósitos que esperaba ser capaz de cumplir.

Y he pensado que quizá sea buena idea compartir aquí mi falta de voluntad para ver si así me doy un poco de vergüenza y me pongo las pilas para enderezar la cosa de aquí a que termine el año.

Mi primer propósito era ser más constante con la escritura, tanto aquí en el blog como en la novela en la que empecé a trabajar cuando me mudé a Torquay. Respecto al blog no puedo ni siquiera intentar disimular, porque a la vista está que no estoy publicando tanto como me gustaría últimamente. Y con la novela llevo una temporada un poco atascada con uno de los puntos de la trama y este atasco hace que me plantee la posibilidad de borrar algunas cosas que llevaba escritas para volver a reescribirlas con un enfoque diferente. Pero claro, ya os imaginaréis la pereza que me da.

Llevo fatal mis propósitos para el 2019

Debo decir, en mi defensa, que la boda —voy a celebrar mi boda en un crucero dentro de dos semanas— me ha quitado al final más tiempo del que había previsto en un principio. No encontré ningún vestido que me gustara en la ciudad en la que vivo y me ha tocado estar viajando a otro sitio para las pruebas y demás parafernalia. Mi idea original era la de celebrar una boda sencilla que no me diera demasiados quebraderos de cabeza, pero —oh, sorpresa— parece que eso no existe. Mucho me temo que boda y sencilla son términos por naturaleza contradictorios.

Respecto a los propósitos de hablar a menudo con mi familia y mis amigas, y el de mejorar mi inglés, no voy del todo mal. Aunque lo de revisitar la gramática inglesa sigue siendo una de esas cosas que no me canso de posponer con cualquier excusa absurda. Igual después de la boda consigo ponerme con ello.

Me había propuesto leer al menos veinticuatro libros este año, así que a estas alturas debería llevar ya ocho leídos. Pero la realidad es que solo he terminado tres y que tengo otros dos a medias. La culpa la tiene —además de la boda, claro está— David Mitchell. Su libro El atlas de las nubes es uno de mis libros favoritísimos, así que después de leer el año pasado otras dos novelas suyas, este año estaba emocionada por leer Escritos fantasma, porque había oído por ahí que tiene ciertas similitudes con El atlas de las nubes. Pero Escritos fantasma se me ha atragantado ya que las tramas son muchas y muy confusas, y la relación entre ellas está un poco cogida con alfileres. Llevo ya más de la mitad leída, pero me cuesta mucho ponerme y estoy en ese punto en que me planteo abandonar el libro. He probado a dejarlo aparcado y leer otros más cortitos a modo de descanso, pero debo de tener algún tipo de trastorno porque me pone muy nerviosa eso de tener dos libros empezados al mismo tiempo. A ver si decido pronto qué hacer con este libro y a ver si tengo suerte y me engancho con los próximos que empiece y consigo coger ritmo para acercarme al menos a la meta de veinticuatro libros leídos.

Este año pretendía completar mi proyecto de grabar al menos un segundo al día a modo de videodiario, pero me sigue pasando lo mismo de siempre y me olvido por completo de mi móvil cuando estoy haciendo cosas interesantes. No tengo remedio.

Dejar de comer carne es mejor para la salud y para el medio ambiente

Lo de comer menos carne es lo único con lo que estoy teniendo un éxito razonable, ya que he conseguido reducir el consumo a una vez por semana, o incluso menos que eso en varias ocasiones. No ha sido fácil porque Edu, como buen argentino que es, no está dispuesto a renunciar a comer carne y eso quiere decir que la mayoría de los días me toca preparar dos menús diferentes, uno para él y otro para mí. Pero con un poco de organización es posible. Y de hecho debo añadir que las pocas veces que he comido carne ha sido porque ha sobrado algo de lo que había preparado para Edu y me parecía un desperdicio tirarlo.

Mi último propósito para este año era el de volver a patinar, pero el tiempo y las circunstancias no han estado muy de mi parte. O bien amanecía lloviendo los días que tenía libres y podía salir a hacerlo, o justo teníamos otros planes para cuando el buen tiempo acompañaba. Supongo que será más fácil durante los meses de verano. Y estoy especialmente motivada ahora que he descubierto que, no solo comparto afición con Agatha Christie, sino que además ella —que veraneaba por estos lares— también solía patinar en el mismo sitio en el que lo hago yo. Casualidades de la vida.

Agatha Christie patinando en el pier de Torquay

Espero que este post de la vergüenza me espolee lo suficiente como para hacer acopio de fuerza de voluntad y enderezar este asunto de mis propósitos para el 2019 antes de que sea demasiado tarde. ¿Y vosotros? ¿Cómo lo lleváis?

5 trucos usando sombras de ojos

5 cosas que no sabías que podías hacer con tus sombras de ojos

Ya sabéis lo mucho que me gusta ponerme a imaginar todo tipo de usos alternativos que podemos darle a cada uno de nuestros cosméticos, sobre todo a la hora de conseguir un neceser lo más minimalista posible para viajar.

Antes, llevar una paleta de sombras en la maleta me parecía un desperdicio de espacio. Prefería llevar alguna sombra suelta acoplada en algún rincón de mi bolsa de maquillaje, o como mucho dos tonos para poder jugar un poco más en caso de tener que alternar looks informales con otros un poco más arreglados.

Pero una vez, por error, metí en mi maleta el neceser equivocado —hace tiempo tenía la costumbre de acumular neceseres de más— y en lugar de con mi arsenal de maquillaje habitual, al llegar a mi destino me encontré con que solo llevaba una vieja paleta de sombras, un rímel a punto de morir y uno de los cientos de correctores de ojeras que había probado y descartado pero no me había atrevido a tirar.

Improvisando y jugando un poco con las sombras pude hacerme un maquillaje de lo más completo, y desde entonces siempre llevo una pequeña paleta de sombras conmigo, por si acaso me toca volver a poner en práctica alguno de los trucos que os muestro en mi último Cosmoclip.

Ver en Cosmo - vídeo trucos sombras de ojos

Cream Tea en Cockington

Cream tea: ¿qué va antes, la mantequilla o la mermelada?

Torquay está lleno de rincones increíbles que se transforman con la llegada de la primavera, y Cockington es uno de ellos. Este lugar de tejados pintorescos está a menos de diez minutos en coche desde el puerto, y no hay mejor plan para un domingo por la mañana que desayunar un cream tea en alguno de sus salones de té, justo antes de dar un paseo para disfrutar de sus preciosos parajes.

Cream tea en Cockington

El cream tea es un té con scones, que se sirven con una especie de mantequilla cremosa (algo a medio camino entre la nata y la mantequilla, para ser exactos) y mermelada de fresa. El cómo comer estos scones es uno de esos asuntos culinarios que tiene a la opinión británica dividida, del mismo modo que ocurre en España con lo de la tortilla con o sin cebolla.

Aquí en Devon primero se le unta la mantequilla al scone y después la mermelada, pero la gente de Cornwall dice que es al revés, primero la mermelada y después la mantequilla.

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