Cómo cuidar tus gafas de sol para que te duren mucho tiempo

Tengo un problema importante con las gafas de sol: la gran mayoría me dan dolor de cabeza a los pocos minutos de llevarlas puestas, no importa lo caras o buenas que supuestamente sean. Tan solo hay tres marcas de todas las que he probado hasta ahora —que han sido muchas— con las que no me ocurre eso. Ni con la ayuda de todos los dependientes de ópticas con los que me he cruzado he sido por el momento capaz de averiguar el motivo.

Como mis opciones a la hora de encontrar gafas que pueda usar son limitadas, también me cuesta más encontrar modelos que me gusten. Así que, cuando por fin lo hago, intento cuidarlas todo lo que puedo para que me duren lo máximo posible en perfectas condiciones. Lo que sea con tal de retrasar cuanto esté en mi mano lo de ponerme a buscar gafas de sol nuevas.

La buena noticia es que, con cuidado y con un mantenimiento mínimo, nuestras gafas de sol pueden conservarse durante muchísimo tiempo como el primer día. Y precisamente de esos cuidados es de lo que os hablo en mi último Cosmoclip.

Ver en Cosmo consejos para cuidar las gafas de sol

 

Los errores más frecuentes al maquillarnos los labios

Los errores más frecuentes que cometemos al maquillarnos los labios

Dejando al margen a las profesionales del sector y a las auténticas adictas a la cosmética, tengo la sensación de que en lo referente al maquillaje la mayoría de las mujeres podemos dividirnos en dos grupos: las que disfrutan haciéndose un elaboradísimo ojo ahumado en cualquier ocasión y las que se sienten desnudas sin una pasada de su labial favorito. Porque esa es una de las reglas de oro del maquillaje: hay que elegir entre destacar los ojos o los labios, no se puede tener todo.

Yo obviamente me siento más identificada con el segundo grupo. Puedo prescindir por completo de las sombras de ojos —para mi día a día me basta con mi lápiz de cejas y mi máscara de pestañas, o a veces solo con uno de los dos—, pero soy de las que no sale de casa sin llevar al menos un par de barras de labios en el bolso. En mi cuarto de baño hay probablemente el triple de labiales que de sombras de ojos. Y los números no mienten, o eso dicen.

Así que, como buena aficionada que soy a maquillarme la sonrisa, creo que he cometido, en más de una ocasión, prácticamente todos los errores que se pueden cometer al hacerlo. Y esta semana los he recopilado en un nuevo Cosmoclip para que toméis nota y no caigáis en ellos vosotros también.

Ver en Cosmo errores frecuentes al maquillarnos los labios

Llevo fatal mis propósitos para el 2019

Llevo fatal mis propósitos para el 2019

Queda poco para dejar atrás la primera mitad del 2019, y es más o menos en esta época del año cuando hago la primera reflexión respecto a los objetivos que me marqué allá por enero. En esta ocasión me lo voy a tomar con todo el humor que pueda porque mi trayectoria está siendo bastante desalentadora prácticamente en todos los propósitos que esperaba ser capaz de cumplir.

Y he pensado que quizá sea buena idea compartir aquí mi falta de voluntad para ver si así me doy un poco de vergüenza y me pongo las pilas para enderezar la cosa de aquí a que termine el año.

Mi primer propósito era ser más constante con la escritura, tanto aquí en el blog como en la novela en la que empecé a trabajar cuando me mudé a Torquay. Respecto al blog no puedo ni siquiera intentar disimular, porque a la vista está que no estoy publicando tanto como me gustaría últimamente. Y con la novela llevo una temporada un poco atascada con uno de los puntos de la trama y este atasco hace que me plantee la posibilidad de borrar algunas cosas que llevaba escritas para volver a reescribirlas con un enfoque diferente. Pero claro, ya os imaginaréis la pereza que me da.

Llevo fatal mis propósitos para el 2019

Debo decir, en mi defensa, que la boda —voy a celebrar mi boda en un crucero dentro de dos semanas— me ha quitado al final más tiempo del que había previsto en un principio. No encontré ningún vestido que me gustara en la ciudad en la que vivo y me ha tocado estar viajando a otro sitio para las pruebas y demás parafernalia. Mi idea original era la de celebrar una boda sencilla que no me diera demasiados quebraderos de cabeza, pero —oh, sorpresa— parece que eso no existe. Mucho me temo que boda y sencilla son términos por naturaleza contradictorios.

Respecto a los propósitos de hablar a menudo con mi familia y mis amigas, y el de mejorar mi inglés, no voy del todo mal. Aunque lo de revisitar la gramática inglesa sigue siendo una de esas cosas que no me canso de posponer con cualquier excusa absurda. Igual después de la boda consigo ponerme con ello.

Me había propuesto leer al menos veinticuatro libros este año, así que a estas alturas debería llevar ya ocho leídos. Pero la realidad es que solo he terminado tres y que tengo otros dos a medias. La culpa la tiene —además de la boda, claro está— David Mitchell. Su libro El atlas de las nubes es uno de mis libros favoritísimos, así que después de leer el año pasado otras dos novelas suyas, este año estaba emocionada por leer Escritos fantasma, porque había oído por ahí que tiene ciertas similitudes con El atlas de las nubes. Pero Escritos fantasma se me ha atragantado ya que las tramas son muchas y muy confusas, y la relación entre ellas está un poco cogida con alfileres. Llevo ya más de la mitad leída, pero me cuesta mucho ponerme y estoy en ese punto en que me planteo abandonar el libro. He probado a dejarlo aparcado y leer otros más cortitos a modo de descanso, pero debo de tener algún tipo de trastorno porque me pone muy nerviosa eso de tener dos libros empezados al mismo tiempo. A ver si decido pronto qué hacer con este libro y a ver si tengo suerte y me engancho con los próximos que empiece y consigo coger ritmo para acercarme al menos a la meta de veinticuatro libros leídos.

Este año pretendía completar mi proyecto de grabar al menos un segundo al día a modo de videodiario, pero me sigue pasando lo mismo de siempre y me olvido por completo de mi móvil cuando estoy haciendo cosas interesantes. No tengo remedio.

Dejar de comer carne es mejor para la salud y para el medio ambiente

Lo de comer menos carne es lo único con lo que estoy teniendo un éxito razonable, ya que he conseguido reducir el consumo a una vez por semana, o incluso menos que eso en varias ocasiones. No ha sido fácil porque Edu, como buen argentino que es, no está dispuesto a renunciar a comer carne y eso quiere decir que la mayoría de los días me toca preparar dos menús diferentes, uno para él y otro para mí. Pero con un poco de organización es posible. Y de hecho debo añadir que las pocas veces que he comido carne ha sido porque ha sobrado algo de lo que había preparado para Edu y me parecía un desperdicio tirarlo.

Mi último propósito para este año era el de volver a patinar, pero el tiempo y las circunstancias no han estado muy de mi parte. O bien amanecía lloviendo los días que tenía libres y podía salir a hacerlo, o justo teníamos otros planes para cuando el buen tiempo acompañaba. Supongo que será más fácil durante los meses de verano. Y estoy especialmente motivada ahora que he descubierto que, no solo comparto afición con Agatha Christie, sino que además ella —que veraneaba por estos lares— también solía patinar en el mismo sitio en el que lo hago yo. Casualidades de la vida.

Agatha Christie patinando en el pier de Torquay

Espero que este post de la vergüenza me espolee lo suficiente como para hacer acopio de fuerza de voluntad y enderezar este asunto de mis propósitos para el 2019 antes de que sea demasiado tarde. ¿Y vosotros? ¿Cómo lo lleváis?

5 trucos usando sombras de ojos

5 cosas que no sabías que podías hacer con tus sombras de ojos

Ya sabéis lo mucho que me gusta ponerme a imaginar todo tipo de usos alternativos que podemos darle a cada uno de nuestros cosméticos, sobre todo a la hora de conseguir un neceser lo más minimalista posible para viajar.

Antes, llevar una paleta de sombras en la maleta me parecía un desperdicio de espacio. Prefería llevar alguna sombra suelta acoplada en algún rincón de mi bolsa de maquillaje, o como mucho dos tonos para poder jugar un poco más en caso de tener que alternar looks informales con otros un poco más arreglados.

Pero una vez, por error, metí en mi maleta el neceser equivocado —hace tiempo tenía la costumbre de acumular neceseres de más— y en lugar de con mi arsenal de maquillaje habitual, al llegar a mi destino me encontré con que solo llevaba una vieja paleta de sombras, un rímel a punto de morir y uno de los cientos de correctores de ojeras que había probado y descartado pero no me había atrevido a tirar.

Improvisando y jugando un poco con las sombras pude hacerme un maquillaje de lo más completo, y desde entonces siempre llevo una pequeña paleta de sombras conmigo, por si acaso me toca volver a poner en práctica alguno de los trucos que os muestro en mi último Cosmoclip.

Ver en Cosmo - vídeo trucos sombras de ojos

Cream Tea en Cockington

Cream tea: ¿qué va antes, la mantequilla o la mermelada?

Torquay está lleno de rincones increíbles que se transforman con la llegada de la primavera, y Cockington es uno de ellos. Este lugar de tejados pintorescos está a menos de diez minutos en coche desde el puerto, y no hay mejor plan para un domingo por la mañana que desayunar un cream tea en alguno de sus salones de té, justo antes de dar un paseo para disfrutar de sus preciosos parajes.

Cream tea en Cockington

El cream tea es un té con scones, que se sirven con una especie de mantequilla cremosa (algo a medio camino entre la nata y la mantequilla, para ser exactos) y mermelada de fresa. El cómo comer estos scones es uno de esos asuntos culinarios que tiene a la opinión británica dividida, del mismo modo que ocurre en España con lo de la tortilla con o sin cebolla.

Aquí en Devon primero se le unta la mantequilla al scone y después la mermelada, pero la gente de Cornwall dice que es al revés, primero la mermelada y después la mantequilla.

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Truco para aplicar el protector solar encima del maquillaje

Truco para aplicar protector solar ENCIMA del maquillaje

Reconozco que hasta que no probé el spray Moisture Bomb de Garnier, hace un par de veranos, ni siquiera me había planteado que el protector solar pudiera aplicarse después del maquillaje. Para mí siempre el orden correcto había sido el lógico: hidratante, protector, maquillaje.

Moisture Bomb Protect de Garnier

Y como además en mi caso el maquillaje siempre lleva también factor de protección 30 como mínimo, nunca me he preocupado de tener que reaplicar el protector a lo largo de la jornada, a no ser que nadara o sudara en caso de estar en la playa.

Pero cuando recibí el spray de Garnier me pareció un producto de lo más práctico, porque además de hidratar la piel y ayudarme a refrescar un poco el maquillaje difuminando las líneas de expresión, me ofrecía la posibilidad de aplicar nada menos que protección de factor 30 tantas veces como quisiera a lo largo del día sin necesidad de desmaquillarme y volverme a maquillar. Continue reading “Truco para aplicar protector solar ENCIMA del maquillaje”

Elave Sensitive Intensive Cream dermatitis de contacto o alérgica

Elave Sensitive Intensive Cream: así me libré de la dermatitis de contacto

(AVISO: Este post es MUY LARGO. Si no te interesa para nada el tema de la dermatitis alérgica ni las posibles desventuras de una española con la seguridad social inglesa, no te lo leas. Si conoces a alguien a quien le haya tocado sufrir la dermatitis de primera mano, pásale el enlace y quizá le sea de ayuda.)

A principios de diciembre empecé a notar mis párpados especialmente secos e irritables. Como justo las molestias coincidieron con una caída acusada y repentina de las temperaturas, le eché la culpa al frío y no le di más importancia al asunto. Empecé a aplicar aceite de coco en el contorno de ojos por las noches antes de acostarme, y listo.

El aceite de coco me calmaba en el momento de aplicarlo, pero durante el resto del día la piel de los párpados seguía ligeramente irritada y reseca, aunque nada que un poco de maquillaje no pudiera disimular. Empecé a pensar que igual me estaba dando alergia alguno de mis productos, pero tras un repaso me di cuenta de que no estaba usando ningún producto nuevo. Solo mis cosméticos de siempre y en envases que ya llevaban semanas o meses abiertos, por lo que no tenía mucho sentido que me dieran alergia de repente.

Aproveché las vacaciones de Navidad en España para comprar en una farmacia una crema que me recomendó mi amiga Azu: Parpadual, con ectoína y ácido hialurónico. Esta crema no es un medicamento, y al no ser tan grasa como el aceite de coco podía ponérmela por las mañanas y luego aplicar un poco de corrector de ojeras sin problemas —durante esas semanas preferí reducir mi rutina de maquillaje al mínimo indispensable—.

Mis párpados mejoraron notablemente, pero nada más volver a Inglaterra en enero volvieron a empeorar y muchísimo.

Dermatitis de contacto
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Trucos para ordenar el maquillaje

Cómo mantener tu maquillaje habitual ordenado y accesible

Cuando era más jovencita era mucho más desastrosa y desordenada. Tampoco es que ahora haya cambiado de forma de ser radicalmente y de manera repentina, pero sí que valoro cada vez más mi tiempo y no me gusta malgastarlo en cosas innecesarias, como por ejemplo buscando mi rímel favorito o un determinado pincel para sombras dentro de un neceser caótico, especialmente cuando tengo algo de prisa. Continue reading “Cómo mantener tu maquillaje habitual ordenado y accesible”

Trucos para limpiar neceser y herramientas de maquillaje

Trucos para limpiar nuestro neceser, sacapuntas y rizador de pestañas

Pocas cosas hay que me den tantísima pereza como andar limpiando brochas, Beauty Blenders y demás componentes de mi arsenal de herramientas de maquillaje. Y del sacapuntas que uso para los perfiladores de ojos y labios, mejor no hablar. Aunque ahora me dé vergüenza admitirlo, hace algunos años era de las que prefería tirar las cosas y reemplazarlas por otras nuevas, en vez de andar limpiándolas y manteniéndolas en condiciones.

Pero desde que me he propuesto consumir de una forma un poco más responsable intento comprar menos cosas y cuidarlas todo lo posible para que me duren, y para eso limpiarlas a menudo es un requisito casi imprescindible.

Así que, como soy la defensora número uno de la ley del mínimo esfuerzo para estos menesteres, estoy siempre buscando y poniendo a prueba esos trucos que nos facilitan estas ingratas pero necesarias tareas. Y en este Cosmoclip os muestro algunos de esos trucos, que con el tiempo se han convertido en mis favoritos para mantener el neceser, el sacapuntas y el rizador de pestañas impecables. Espero que os gusten.

Ver en Cosmo trucos para limpiar tu neceser y herramientas de maquillaje
Trucos para aclarar y oscurecer bases de maquillaje

Trucos para aclarar u oscurecer tu base de maquillaje

A la mayoría de la gente le varía el tono de la piel en función de si se acerca el verano o de si se ha tomado el sol en la playa. En mi caso —como no tomo el sol y llevo siempre protección solar de factor 50— el tono me varía dependiendo de si se me ha ido un poco la mano con el autobronceador o si, por el contrario, se me ha olvidado aplicármelo durante varias semanas seguidas.

En cualquiera de esas situaciones siempre viene bien tener en nuestro neceser al menos un par de bases de maquillaje de tonos diferentes para ir tirando de una u otra según nos convenga. Pero eso de tener tantos productos abiertos al mismo tiempo puede no ser una buena idea, ya que podemos encontrarnos con que el que menos usamos termine por caducarse o simplemente se estropee.

Para que eso no me pase yo lo que hago es aclarar u oscurecer mi base habitual echando mano de estos dos trucos que hoy comparto con vosotros en mi último Cosmoclip. ¡Espero que os gusten!

Ver en Cosmo trucos para aclarar y oscurecer bases de maquillaje