No-makeup makeup verano 2020

Tutorial: maquillaje ultraligero para sobrevivir a los días de calor

Una de las cosas que más me gusta del verano es que, como la piel suele tener un tono más saludable, puedo reducir a mínimos absolutos mi rutina de maquillaje. Es un verdadero alivio poder prescindir por ejemplo de la base de maquillaje durante estos meses, ya que en general no se trata de un producto que se lleve demasiado bien con las altas temperaturas veraniegas.

El de la base no es el único paso en esta época del año: también aprovecho para ignorar olímpicamente mi máscara de pestañas habitual. La sustituyo por un poco de gel transparente y una buena dosis de rizador. De esta forma mi maquillaje veraniego es completamente todoterreno, y si de repente me da por improvisar y termino pasando la tarde en la playa, no tengo que andar preocupada por no mojarme la cara si quiero darme un chapuzón y no salir del agua convertida en oso panda.

Otra de las ventajas indiscutibles de este maquillaje de efecto no-makeup es que se hace usando muy poquitos productos, puesto que algunos de ellos son multiusos muy prácticos que nos sirven para cosas diferentes. De este modo podremos viajar con un neceser de lo más minimalista si estamos pensando en irnos de vacaciones. ¡Espero que os guste!

Ver en Cosmo tutorial no-makeup make up

Truco para hacer ondas sin calor con un pañuelo o bandana

Cómo hacer ondas sin calor usando solo un pañuelo

Conforme van subiendo las temperaturas apetece cada vez menos pasar tiempo demasiado cerca de las planchas del pelo, las tenacillas o cualquier otra herramienta que nos haga sudar más de las cuenta. Hay personas afortunadas que tienen el cabello con la textura adecuada como para que les quede perfecto simplemente dejándolo secar al aire, pero lamentablemente yo no estoy dentro de ese grupo privilegiado.

Así que no me queda otra que recurrir a algunos trucos de toda la vida —como este que os muestro en mi último Cosmoclippara lucir ondas sin tener que maltratar mi melena con temperaturas demasiado elevadas.

Truco para cortarte capas delanteras tú misma

Truco para desfilar tú misma la parte delantera de tu melena

Sé que a algunos os parece de lo más exagerado mi decisión de no volver a pisar la peluquería hasta que tengamos una vacuna para este coronavirus que nos ha tenido todo patas arriba durante los últimos meses. Pero después de haberme informado bien sigo pensando que meterme con gente extraña en un local cerrado lleno de corrientes de aire de secadores solo por capricho estético es un riesgo que realmente no me merece la pena asumir.

Y es una verdadera contrariedad, porque ya había decidido que quería volver a llevar el pelo cortito para este verano. Mi plan A es intentar convencer a mi peluquera habitual para que venga a cortármelo al jardín de casa cuando por fin les permitan trabajar a partir del mes que viene. Y mi plan B en caso de que ella no quiera o no pueda por el motivo que sea, es cortármelo yo misma con la ayuda de Edu. Porque como lo quiero bastante corto no creo que sea capaz de hacerme bien la parte de atrás sin ayuda externa. Mi marido tiene un historial bastante descorazonador de desastres domésticos perpetrados tijeras en mano, así que no os podéis imaginar el acto de valor que supondría dejarlo trasquilarme. Pero cualquier cosa es preferible desde mi punto de vista a la alternativa de pasar por la peluquería.

Además, el pelo solo es eso, pelo. Y crece. Y a mí encima me crece rapidísimo, así que por muy terrible que fuera el desastre no habría mal que cien años durase en ese sentido. El caso es que como ya estoy mentalizada con que terminaré por cortármelo de una manera u otra, estoy aprovechando para experimentar un poco, y ahora acabo de hacerme yo misma capas desafiladas en la zona delantera de la melena con este truco tan sencillo que os cuento en mi último Cosmoclip. ¡Espero que os guste!

Truco para cortarte capas delanteras - ver vídeo en Cosmo

Truco para hacer ondas con la plancha alisadora

Truco para hacer ondas en el cabello con tu plancha de alisar

Hacer ondas con una plancha alisadora puede resultar al principio un poco más difícil de lo que parece en realidad, al menos hasta que conseguimos darle al movimiento el giro de muñeca necesario. Pero merece la pena practicar hasta conseguirlo porque de esta manera solo necesitaremos una única herramienta tanto para cuando queramos llevar el pelo liso como para cuando queramos ondularlo.

Además, con la plancha conseguiremos que nuestro pelo se vea mucho más brillante incluso cuando lo llevemos rizado, porque iremos puliendo cada mechón a medida que lo vamos rizando.

Pero si después de ver cientos de tutoriales en YouTube sigues sin pillarle el punto, échale un ojo a este pequeño truco que te cuento en mi último Cosmoclip y que a mí me ha ayudado bastante. 😀

Storytel el Netflix de los audiolibros

Me he enganchado a Storytel, el “Netflix” de los audiolibros

Aficionarme a los podcasts y despertárseme el gusanillo por los audiolibros fue todo uno. Pero así como hay plataformas suficientes entre las que elegir a la hora de escuchar podcasts de cualquier temática, en lo referente a los audiolibros solo encontré en su momento la opción de Audible, de Amazon, pero me pareció que el precio que pedían era algo despropornionado: había que pagar una suscripción mensual que solo incluía un audiolibro al mes. El resto había que pagarlos aparte.

Y precisamente el atractivo de este formato es que nos permite devorar libros a mucha mayor velocidad que si los leyéramos, pero para estar pagándolos a precio de ebook prefería seguir descargándolos en mi Kindle como vengo haciendo desde hace años.

Ya me había olvidado casi por completo del asunto cuando mi padre me propuso que hiciéramos juntos un blog con reseñas de audiolibros —que os enlazaré por aquí en cuanto lo tenga listo—, y me recomendó que le echara un vistazo a la app de Storytel.

Hice una búsqueda rápida en Google y me hizo gracia descubrir que lo llamaban el Netflix de los audiolibros. Ya con eso me tenían medio ganada: había que pagar una suscripción mensual fija, pero incluía acceso ilimitado a todo su catálogo. Así que no tardé ni cinco minutos en descargarme la app al móvil para empezar a curiosear entre sus títulos durante los 14 días de cortesía que te dan para que la pruebes.

Storytel el Netflix de los audiolibrosNo hizo falta esperar dos semanas para decidirme, fue un flechazo prácticamente instantáneo. El catálogo en español es bastante completo, la aplicación es muy intuitiva y fácil de manejar, y además de audiolibros tiene muchos títulos que están disponibles también en formato ebook. No estoy muy segura de si sacaré mucho partido de este último aspecto porque para leer sigo prefiriendo mi Kindle, pero no está de más saber que puedo tener acceso a la biblioteca de Storytel si en algún momento quiero leer desde el móvil o desde una tablet.

Storytel ofrece 3 planes diferentes en función de si queremos una cuenta individual, o si queremos compartirla con hasta dos personas más.

Storytel el Netflix de los audiolibrosHace varios días decidí que había llegado el momento de dejar de perder tanto tiempo en Facebook y me desinstalé la app —sigo usando Facebook Pages para administrar la página del blog y leer allí mensajes y comentarios relacionados con las publicaciones—. Desde entonces cada vez que tengo un rato muerto que normalmente hubiera desperdiciado haciendo scroll infinito entre discusiones absurdas sobre el gobierno o el coronavirus, lo que hago es ponerme a escuchar un nuevo audiolibro en Storytel.

He escuchado tres libros en menos de diez días, y estoy segura de que van a ser muchos más durante los próximos meses porque ya se ha convertido en una verdadera adicción. Si hubiera descubierto Storytel el año pasado no hubiera fracasado estrepitosamente en mi propósito de año nuevo de leer veinticuatro libros durante el 2019. Pero supongo que más vale tarde que nunca.

Córtate tú misma el flequillo con Brad Mondo

Córtate tú misma el flequillo paso a paso con Brad Mondo

En muchos países las peluquerías siguen cerradas debido a las medidas de seguridad para mantener a raya el coronavirus, y aunque en algunos otros hayan ido reabriendo sigue sin ser recomendable pasar varias horas en un lugar cerrado lleno de personas extrañas. Ya os contaba en este otro post que el aire de los secadores de pelo es capaz de mover por toda la habitación las partículas del virus que quedan flotando en el ambiente alrededor de las personas infectadas, aunque sean asintomáticas, aumentando así el riesgo de contagiarnos.

Pero aguantar tanto tiempo sin ponernos en manos de nuestra estilista puede ser todo un reto, especialmente para quienes suelen llevar cortes de pelo muy estructurados o flequillos muy definidos.

Si estás en este último grupo hoy estás de suerte porque precisamente esta semana Brad Mondo —el popular estilista youtuber famoso por sus vídeos con reacciones a desastres capilares caseros— ha hecho una colaboración con Beauty Insider y ha asesorado, vía Skype, a Caroline Aghajanian mientras esta se cortaba ella misma el flequillo sin salir de casa.

Así que ahora puedes seguir el tutorial paso a paso con ellos para retocarte el flequillo o incluso atreverte a cortártelo por primera vez. Es divertido experimentar con el pelo y poco a poco, con la práctica, puedes conseguir resultados estupendos. Y tampoco hay que preocuparse demasiado si cometemos algún pequeño error porque ¡el pelo crece!

El único paso imprescindible antes de empezar a experimentar con nuestro cabello en casa es el de hacernos con unas tijeras específicas para la tarea —no vale con coger las primeras tijeras que encontremos por ahí—, pero afortunadamente podemos conseguir tijeras más que decentes por muy buen precio en Amazon o tiendas online que distribuyen productos profesionales de peluquería.

¿Te animas a cortarte tú misma el flequillo? 😀

Podcast Amigas Es Mejor

¡Azu y yo tenemos un podcast!

Nuestro plan original era emitir en forma de vídeos en directo esas charlas informales que Azu y yo tenemos frente al ordenador, té en mano y desde dos países diferentes, un par de veces por semana. Pero después de varias pruebas y algún que otro imprevisto técnico, nos inclinamos finalmente por compartir dichas charlas en las que arreglamos el mundo a nuestra manera en forma de podcast.

El podcast, además de ser un formato que está cada vez más en auge más allá del endogámico mundillo del marketing, tiene muchas ventajas frente a los vídeos en directo. La principal es que no tenemos que peinarnos. A nosotras con eso ya nos ha convencido. Podemos estar totalmente relajadas, en pijama, sin maquillar y con el pelo recogido en un moño mal hecho, y centrarnos solo en nuestras ocurrencias —que, no nos engañemos, suelen ser bastante bastante descabelladas demasiado a menudo—.

Porque de lo que se trata es de compartir contigo esos trocitos de nuestra intimidad, y no hay intimidad verdadera que valga si uno está concentrado en mantener una pose.

Así que entre unas cosas y otras ya tenemos en nuestro haber nada más ni nada menos que cuatro episodios de Amigas Es Mejor, disponibles en Ivoox (aunque estamos trabajando para llevarlos también a otras plataformas). En ellos hablamos de los temas más variopintos: desde cosas raras que hemos hecho por culpa del confinamiento hasta cosas que nos llevaríamos a una isla desierta, pasando por un intenso debate sobre tipos de pijamas o cada cuánto hay que echarlos a lavar según estudios científicos.

Si vas a salir a andar y te apetece darle un respiro a tus clásicas listas de música de Spotify, ¡llévanos contigo! También puedes escucharnos mientras te preparas la cena o pasas la aspiradora, o simplemente mientras te tomas algo fresquito en el balcón de tu casa disfrutando de los últimos rayos de sol. Somos buena compañía en casi cualquier situación, ya lo verás. Solo tienes que hacer click en la imagen que hay debajo de este texto para comprobarlo.

¡Descubre nuestro podcast en Ivoox!
¡Haz click en la imagen para ir al podcast!

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Peluquerías y coronavirus

La reapertura de las peluquerías en tiempos del coronavirus

A estas alturas de la pandemia estamos ya la mayoría en un punto en que nos agarramos a cualquier clavo ardiendo que se parezca lo más mínimo a esa cotidianidad que nos arrebató el confinamiento. Mientras los expertos en la materia tratan de descifrar cómo de rápida o lenta será esa recuperación que volverá a reactivar nuestra economía, lo cierto es que muchos esperan ansiosos el pistoletazo de salida para volver a llenar sus bares y tiendas favoritos. Cualquiera diría que la mayoría de ellos cree que el virus ha desaparecido como por arte de magia.

Pero seguimos sin vacunas ni tratamientos 100% eficaces ante un virus que tiene muchas probabilidades de dejar secuelas serias a los afortunados que lo sobreviven

Hace unos días las peluquerías reabrían en muchas ciudades españolas, y yo no pude evitar quedarme ojiplática perdida al verlas llenarse, e incluso con lista de espera, desde el momento en que hubo peluqueras dispuestas a empuñar las tijeras. Como si el COVID-19 solo hubiera sido un mal sueño del que estábamos ya todos a salvo. Más allá de las mascarillas no había demasiada diferencia en muchos establecimientos con respecto a los días pre confinamiento.

Peluquerías y coronavirus

Por mucho que los encargados de los salones se empeñen en asegurar que se guardan dos metros entre cliente y cliente, el esfuerzo queda eclipsado por el hecho de que las estilistas no pueden guardar esa distancia entre ellas mientras se mueven en semicírculos constantes alrededor las personas a las que atienden. No hace falta ser un entendido en la materia para comprender que, si esa otra clienta que han sentado a dos metros de mí está infectada, su estilista tiene muchas papeletas para infectarse también y luego pasar la bola a todas las personas que no guarden la distancia de seguridad con ella. Y si las peluqueras y estilistas no están respetando esa distancia entre ellas —muchas veces porque es imposible con el espacio que tienen para trabajar—, pues entonces el efecto dominó se convierte en solo una cuestión de tiempo.

Salón Cheska en Instagram Salón Cheska en Instagram

Puedo entender que haya quienes tengan que correr el riesgo porque no les queda otra, como las personas mayores que por motivos de movilidad no pueden lavarse solas la cabeza, o quienes llevaban el pelo muy corto antes del confinamiento y ahora se ven con unas greñas difíciles de dominar incluso con toda la gomina del mundo, y siguen teniendo que trabajar y cuidar por ello su imagen.

Lo que no me entra en la cabeza es que haya quien se arriesgue y obligue a los demás a arriesgarse por el capricho de retocarse las mechas o hacerse un cambio de look. Porque aunque los dueños de las peluquerías estaban deseando abrir para no perder más dinero, también me consta que hay muchas estilistas empleadas cobrando un sueldo mínimo a las que no les hace ni pizca de gracia tener que estar trabajando a escasa distancia de otras personas, sin saber si acabarán contagiándose y llevándole el virus a sus familias.

Peluquerías Pascual en Instagram Peluquerías Pascual en Instagram

Este es el momento de apoyar a los pequeños negocios de nuestros barrios, y la mejor forma de hacerlo es aquella en la que además de ayudarlos económicamente no los ponemos en peligro. Ayudas más al restaurante de la esquina si les compras unas tapas para cenar en casa, que si te sientas una hora a tomarte una cerveza cuando les dejen abrir las terrazas.

Y puedes ayudar de muchas formas a tu peluquería de toda la vida sin tener que arriesgarte y obligar a los empleados a arriesgarse por ti: puedes aprovechar para comprarles productos profesionales para lavar y cuidar tu cabello en casa —en lugar de comprar ese champú barato del supermercado—, o comprarles a ellos el tinte y retocarte tú misma, ¡seguro que están encantados de asesorarte!

Si de verdad necesitas un corte de pelo, que sean retoques sencillos y rápidos de hacer, como sanear las puntas. Muchos profesionales son capaces de hacer este tipo de trabajos incluso con el pelo seco, con lo que te ahorrarías el tiempo y el riesgo de tener que pasar por el lavacabezas y por el secador. Porque, ¿a qué lumbreras se le ocurrió que la combinación de “espacio cerrado lleno de gente + virus que se transmite por aerosoles + secadores a todo trapo” era una buena idea?

Las mascarillas a las que tenemos acceso la mayoría de la población ayudan pero no hacen milagros, y si tosemos o estornudamos parte de estos aerosoles las atraviesan y se quedan flotando cerca de nuestro rostro, así que añadir un secador a la ecuación es como comprar todas las papeletas para la rifa del coronavirus.

Si de verdad, de verdad, es imprescindible que vayas a la peluquería —¿lo es?— piensa que cuanto menos tiempo pases sentada en la silla, mayor favor les harás. Todos correréis menos riesgos y ellos tendrán más tiempo para desinfectar y atender a otros clientes. Es en estos tiempos tan inciertos cuando nuestra sociedad necesita de forma desesperada una buena dosis de empatía.

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EDITO para añadir la gracia que me hace (ninguna) el ya clásico comentario de solo me quité la mascarilla para la foto que se ha convertido en una constante entre la mayoría de quienes han sentido la imperiosa e ineludible necesidad de ir a la peluquería a hacerse un cambio de look en medio de una pandemia. Porque, como todo el mundo sabe, el COVID-19 se pone en pausa cuando se trata de dejarnos actualizar nuestra cuenta de Instagram. Pero luego bien que nos gusta a todos aplaudir a las ocho.

4 formas de llevar un pañuelo o turbante

4 formas de llevar un pañuelo como turbante o diadema

Sé que no todo el mundo se atreve a retocarse el tinte en casa y que hay quienes prefieren mil veces esperar a que abran de nuevo las peluquerías para poner a punto la melena. Pero mientras tanto sigue tocando trabajar o atender videollamadas si somos de los afortunados que podemos trabajar desde casa.

Y para esos casos, si no tenemos la auto confianza suficiente como para lucir nuestras raíces en su estado más salvaje, nada como echar mano de uno de los accesorios estrella de la temporada estival: los pañuelos a modo de turbante o diadema.

Un pañuelo bonito también puede ser de gran ayuda para cuando por ejemplo queremos espaciar un poco más de lo habitual los lavados para darle un respiro a nuestro cabello pero no queremos renunciar a estar presentables durante esos días. O puede incluso ser nuestro salvavidas si nos ha dado por experimentar con nuestro flequillo durante la cuarentena y no estamos muy satisfechas con los resultados.

Ver en Cosmo formas de llevar un pañuelo o turbante

Distancia social Covid19

La “nueva normalidad”

La nueva normalidad se ha convertido estos días en el mantra favorito de muchos políticos, periodistas y tertulianos. Todos creen tener entre sus hipótesis y elucubraciones la receta perfecta para la desescalada, ese otro término tan omnipresente como resbaladizo del que depende la salud mental y la economía de muchos.

La mayoría de los ciudadanos de a pie hemos pasado de la incredulidad que nos provocaba el hecho de sentirnos protagonistas de una película de tintes apocalípticos y bajo presupuesto, a la aceptación resignada de esta realidad pesadillesca que nos ha mandado de una patada en el trasero varios escalones abajo en nuestra pirámide de Maslow.

Pirámide de Maslow Covid19

Y no podemos evitar dejarnos caer en el ejercicio de imaginar cómo será nuestra vuelta a la rutina, a esa nueva normalidad que parecería estar sacada de algún improbable universo paralelo y que promete regalarnos escenas tan surrealistas como playas divididas en cubículos de metacrilato.

Este nuevo coronavirus ha llegado para quedarse, y durante los meses que tarde en llegar la vacuna nos va a tocar doblegarnos a esta situación en la que no nos queda otra que renunciar por nuestra seguridad a ciertos derechos y libertades.

Hasta hace poco me preguntaba si acaso ya no podremos volver a ir al supermercado sin tener que esperar una cola solo para entrar, o sin la inquietud de encontrarnos vacíos —otra vez— los estantes de ciertos productos básicos. Me preguntaba cuánto tiempo tendría que pasar hasta que volviéramos a sentirnos seguros compartiendo la oscuridad de una sala de cine con varias decenas de extraños, o si después de todo esto los viajes internacionales seguirán siendo tan mainstream como lo eran hasta hace unos meses.

Calles desiertas pandemia coronavirus

Pero lo que ahora alimenta los engranajes de mi curiosidad es el divagar sobre las secuelas psicológicas que este 2020 va a regalarnos, incluso aunque no hayamos pasado por el trance de perder a seres queridos. En uno de los episodios de la tercera temporada de GLOW (Netflix) uno de los personajes confesaba entre lágrimas que su padre, judío superviviente del holocausto, jamás había podido vivir en una casa que no contara con sótano o desván, por si acaso tenía que volver a ocultarse.

Bill Gates arrancaba su popular charla TED de 2015 sobre pandemias mostrando el bidón con agua y alimentos que muchos hogares americanos atesoraban después de la Segunda Guerra Mundial para sobrevivir en caso de un ataque nuclear. Cada generación tiene sus propios traumas y puede que los nuestros sean el de tener siempre mascarillas colgadas en el perchero de la entrada o el de no salir de casa sin un bote de gel desinfectante que usaremos de forma compulsiva.

Mascarillas y gel desinfectante coronavirus Covid19

La gran diferencia entre unos confinamientos y otros la han marcado el hecho de estar encerrados con las personas adecuadas y en lugares más o menos cómodos, así que supongo que es normal hasta cierto punto que a partir de ahora la gente se pregunte ¿es este el tipo de persona con la que me gustaría pasar una cuarentena? cada vez que empiecen a salir con una potencial pareja. O ¿me importaría que me confinasen aquí? cada vez que vayan a alquilar un piso nuevo o a comprar una casa.

Yo no puedo quejarme en ninguno de esos dos aspectos: tengo buena compañía para esta etapa tan incierta de nuestras vidas y un piso que, sin ser muy grande, es bastante cómodo. Y aunque siempre he sido más de apartamentos que de casas ahora no puedo evitar fantasear con un jardincito pequeño en el que tener un huerto y algunas gallinas. Yo, que soy más de ciudad que una parada de metro.