Decálogo para trabajar en remoto

Mi decálogo para ayudarte a trabajar desde casa durante la cuarentena

Después de ocho años como nómada digital creo que tengo algo de experiencia en lo de trabajar lejos de la oficina. Al principio cumplía a pies juntillas el cliché de pasarme los días escribiendo desde cafeterías monas y muy instragrameables mientras tomaba cantidades ingentes de chai lattes, supongo que porque el hecho de estar rodeada de extraños enfrascados en sus propias conversaciones sustituía en parte al aspecto social que me estaba perdiendo por trabajar en remoto.

También tiene algo que ver el que en mis anteriores apartamentos no fuera capaz de encontrar el lugar idóneo para trabajar de forma cómoda —sobre todo en el anterior al actual, en el que la única habitación que podía destinar a ello era tan diminuta que resultaba incluso claustrofóbica, con todo el lío de focos, fondos, trípodes y demás parafernalia que suelo tener siempre de por medio para grabar—. Por eso a la hora de escribir o editar casi siempre prefería buscar alguna cafetería con WiFi cerca de casa.

Las cosas han cambiado en ese sentido desde mi última mudanza, así que hoy quiero contarte cuáles han sido esos pequeños trucos, ideas o gestos que me han ido facilitando cada vez más la tarea de trabajar desde casa.

Teletrabajo durante la cuarentena

1. Prepara un rincón exclusivo para ello que te haga ponerte en modo trabajo. Ya sé que no siempre es fácil, sobre todo si te toca compartir vivienda con compañeros de piso u otros miembros de tu familia. No hace falta que tengas tu propio despacho —aunque de ser así, mejor que mejor—, sino que se trata de encontrar un hueco en el que puedas concentrarte. Puedes hacerte con una mesa plegable y montarla en una esquina del salón o de tu dormitorio, idealmente cerca de alguna ventana para disfrutar de los beneficios de la luz natural. Evita trabajar desde la cama o el sofá, por muy tentador que parezca. Por higiene mental es mejor que tu cabeza sepa diferenciar perfectamente cuándo toca trabajar de cuándo toca relajarse viendo Netflix.

2. Intenta marcarte un horario y respetarlo. Si en tu empresa ya te lo marcan entonces no tienes que preocuparte de este aspecto. Pero si eres freelance como yo vas a necesitar un poco de autodisciplina. A mí me gusta mucho trabajar por la noche porque me va la cabeza mucho más rápido y además toda mi comunicación relacionada con temas laborales suelo hacerla por email, así que no tengo por qué estar disponible en horario comercial. Esto me permite despertarme tarde y sin necesidad de despertador —sobre las 10:00h—, dedicar el resto de la mañana a ir al gimnasio (obviamente me refiero a antes de que empezara la cuarentena) y hacer las tareas domésticas, y ya ponerme a trabajar cuando termino de comer. Después hago una pausa para cenar con mi pareja y ver alguna serie, y vuelvo a trabajar, normalmente hasta las dos o las tres de la madrugada. Mi vida puede parecer un poco caótica vista desde fuera, pero la verdad es que tengo una rutina bastante marcada y eso me ayuda mucho para organizarme.

3. No trabajes en pijama. Reconozco que yo misma me he saltado esta regla alguna que otra vez, y es que resulta muy tentador eso de no tener que vestirse, sobre todo si ese día no nos toca hacer ninguna videollamada. No digo que tengamos que vestirnos como si fuésemos a ir de verdad a la oficina. Pero arreglarse un poco también nos ayuda a ponernos en ese estado mental adecuado para rendir más. A mí antes no me costaba tanto porque al fin y al cabo solía salir de casa por las mañanas, a veces para hacer la compra y a veces para comer en algún restaurante. Pero desde que empezó la cuarentena he tenido que renegociar este aspecto conmigo misma, y ahora lo que hago es que tengo pijamas de dormir y pijamas de día. Los pijamas de día suelen estar compuestos por pantalones de chándal y jerséis calentitos y esponjosos, cómodos como cualquier pijama, pero con cierta dignidad por si me toca hacer alguna videollamada improvisada.

4. Maquillaje, ¿sí o no? No hay consenso en este aspecto. Me consta que hay quienes se pintan los labios incluso aunque luego tengan que ponerse una mascarilla para ir a hacer la compra, y otros a quienes la pandemia les ha servido como excusa para relajarse un poco en ese sentido. Cada cual tiene que encontrar el tipo de rutina que mejor le haga sentir. En mi caso me he quedado en un punto intermedio: solo me maquillo si me toca grabar algún vídeo; el resto del tiempo únicamente me pongo crema hidratante, corrector de ojeras y un poco de colorete, por aquello de verme al menos buena cara.

5. No comas delante del ordenador. Del mismo modo que te desaconsejo que trabajes desde la cama, ahora te pido que, cuando hagas el descanso para comer —sea de quince minutos o dos horas— desconectes mental y físicamente del trabajo por completo. De otro modo la jornada de trabajo en remoto puede terminar siendo de diez o más horas antes de que te des cuenta, y empezarás a acumular cansancio que afectará a tu rendimiento laboral a medio y largo plazo.

6. Desactiva las notificaciones del móvil y silencia todos esos grupos de WhatsApp a los que no paran de llegar memes sobre el coronavirus o la metedura de pata del político de turno. También puedes configurar el modo no molestar de tu móvil —todos lo tienen— para que solo te notifique las llamadas y mensajes de ciertos números de teléfono.

7. Si te ha tocado hacer la cuarentena con niños en casa o si tienes vecinos muy molestos, invierte en unos auriculares con cancelación de ruido y evitarás muchísimos dolores de cabeza además de mejorar considerablemente tu concentración. También podrás reutilizarlos en aviones y trenes cuando por fin nos levanten el confinamiento y nos permitan viajar de nuevo.

8. No caigas en la tentación de pretender hacer las tareas domésticas al mismo tiempo que trabajas. Las tareas domésticas son ya un trabajo de por sí, y aunque de vez en cuando puedas poner una lavadora mientras respondes emails, lo único que conseguirás es mermar tu capacidad de concentración y terminarás necesitando más horas para hacer tu trabajo. Mejor organizarse y asignar tiempos determinados para cada cosa.

9. Mantén tu rincón de trabajo tan ordenado como puedas. Hasta hace no mucho yo me amparaba en eso que dicen de que las personas desordenadas son más creativas para justificar lo que en el fondo era solo pereza. Pero desde que intento llevar una vida un poco más minimalista, como tengo menos trastos en general, me resulta más fácil mantener el desorden a raya. Y eso se traduce en que no tengo que malgastar energías buscando un cuaderno o un determinado documento en una pila de folios encima de mi mesa, y puedo centrarme en terminar mi trabajo cuando antes.

10. Por último, si echas de menos el lado social de ir todos los días a la oficina aprovecha la tecnología para hacer videollamadas con tus compañeros de vez en cuando, o sincronízate con tu mejor amigo para hacer juntos una pausa a media mañana y tomaros juntos el café mientras charláis por Skype. De esta forma el aislamiento se te hará mucho más llevadero.

Espero que puedas aprovechar alguno de estos consejos, y si tienes algún truco de esos que facilitan la vida relacionado con trabajar desde casa, me encantaría que me lo contases en un comentario. 🙂

Rincón de lectura 01

Decoración: quiero un rincón de lectura

Uno de mis propósitos para este 2018 era volver a leer más novelas de ficción, ya que el año pasado la mayoría de mis lecturas estuvieron relacionadas con temas de trabajo. El objetivo que me había marcado era el de al menos dos novelas al mes. Y exceptuando febrero, que por culpa del clásico estrés asociado a toda mudanza no tuve tiempo de nada, los demás meses sí que he sido capaz de ir manteniendo el ritmo.

De momento llevo terminados Nieve en Marte (Pablo Tébar), La máquina del tiempo (H. G. Wells), El verano sin hombres (Siri Hustvedt), Una pareja casi perfecta (Marian Keyes) y La rueda celeste (Ursula K. Le Guin). Y ahora tengo entre manos Relojes de hueso de David Mitchell, el autor de uno de mis libros favoritos, El atlas de las nubes, que inspiró también una de mis películas favoritas. Sigue leyendo “Decoración: quiero un rincón de lectura”

¡Mi primer vlogmas!

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Me encanta la Navidad y me encantan los Vlogmas. Respecto a la Navidad, creo que deberían durar al menos hasta finales de enero. Así se nos haría mucho más llevadero el invierno a base de luces de colores y música azucarada. Creo que muchas tiendas y centros comerciales comparten secretamente esta aspiración mía, por eso han ido adelantando cada vez más lo de poner los adornos, hasta tal punto que es recoger las calabazas de Halloween y a los cinco minutos plantar el árbol de Navidad.

Y como ya no se puede adelantar más la cosa por culpa de Halloween yo creo que a partir de ahora lo mismo empiezan a inventarse excusas para seguir alargándola más allá del Día de Reyes (que ya hay que reconocerle el mérito a España de alargar la Navidad durante la primera semana de enero, cuando en muchos otros sitios el día después de Año Nuevo ya están desmantelando el portal de Belén).

Respecto a los Vlogmas, que tal y como os decía en el encabezado del post también me encantan, siempre he fantaseado con tener tiempo suficiente para organizarme y subir vídeos diarios durante el mes de diciembre tal y como veía hacer a muchos de mis youtubers favoritos, pero siempre acababa diciéndome que quizá el año que viene. Sigue leyendo “¡Mi primer vlogmas!”

Decoración espacio de trabajo

Buscando inspiración para mi escritorio

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No quiero que me odiéis más de la cuenta, así que no voy a daros demasiado la tabarra con lo feliz que soy siendo una nómada digital que puede trabajar en cualquier sitio donde esté su portátil y una buena conexión a internet. Pero sí, soy más feliz que una perdiz comiendo regaliz por aquello de no estar encadenada a una oficina, poder viajar libremente y ser dueña de mi tiempo, aunque eso a veces también implique un mayor esfuerzo a la hora de desconectar para no estar veinticuatro horas con la cabeza pendiente del trabajo.

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Durante mi primer mes en Torquay, como tardaron varias semanas en activarme el ADSL en casa —bienvenidos a la Gran Bretaña y su ritmo de vida—, aproveché para recorrerme todas las cafeterías con WiFi de la ciudad. Me encanta trabajar desde cafeterías tranquilas. Aunque suene paradójico me resulta mucho más sencillo concentrarme e inspirarme para escribir. Y además siempre se ha dicho que los desayunos saben mucho mejor fuera de casa.

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Pero el frío no perdona, y con la bajada de temperaturas de las últimas semanas muchos días me da pereza salir de casa. Y como ya tengo una conexión de ADSL estupenda, empiezan a faltarme las excusas para vagabundear por ahí haciendo el papel de escritora bohemia, así que me quedo calentita en mi guarida, resignada a desayunar crumpets con Nutella —qué vicio más malo, qué vicio— y una taza de mi té favorito. Sigue leyendo “Buscando inspiración para mi escritorio”