¡Mañana mismo empiezo la dieta!

Entresuelo1a plato de sopa

El que no se haya mentido a sí mismo alguna vez de esta manera tan descarada, que tire la primera piedra. Un oscar deberían darnos a los que dejamos el juramento de Escarlata O’Hara a la altura de una aficionada a base de repetir una y otra vez que de este año no pasa, que nos apuntaremos al gimnasio, que nos pondremos a dieta, que xxxx (puedes colocar en este espacio ese idílico propósito que se te resiste una y otra vez).

Pero de forma inevitable el ardor de las promesas de Nochevieja empieza a disiparse, y nos deshacemos de los buenos propósitos de la misma manera que quitamos las cintas de espumillón del árbol de Navidad: deprisa, de mala gana y sin que nos importe mucho que se enreden en el cajón del olvido. Ya habrá tiempo de volver a sacarlas el año que viene.

El problema llega en forma de bofetada de la realidad cuando te subes a la báscula una mañana que te sientes optimista, pensando que tampoco puedes haber engordado tanto estos días. En mi caso, dado que mi religión me prohibe terminantemente acercarme a ninguno de estos diabólicos artefactos, mi dosis de realidad viene de la mano de mis vaqueros favoritos. Todo parece ir bien hasta que me doy cuenta de que estoy librando una batalla encarnizada para convencerlos de que suban más allá de mis caderas, y cuando finalmente consigo abrocharlos me veo obligada a reconocer que no tengo tan buenos pulmones como para aguantar en apnea el resto del día.  Sigue leyendo “¡Mañana mismo empiezo la dieta!”

Vestidos de fiesta para mujeres orgullosas de sus curvas

Vestidos de fiesta ASOS Curve 02

Hasta hace unos años entrar a una tienda de tallas especiales era algo estigmático que se hacía casi escondidas. Hartas del martirio que suponía buscar un vestido de la talla 46 entre las perchas de las marcas más populares, muchas mujeres se resignaban y se decidían a cruzar el umbral de una de esas tiendas que ondeaban un rótulo de Tallas especiales por bandera. Y lo hacían no sin cierta vergüenza, como si se sintieran culpables por no haber completado con éxito la absurda misión impuesta por la presión social de encajar entre las tallas bien vistas según el criterio de la revista Vogue.

Recuerdo que en Córdoba, cerca de la Plaza de las Tendillas, había una de estas tiendas. No sé si a día de hoy sigue allí. Recuerdo también que la ropa que lucían los maniquíes del escaparate era bonita, aunque también es cierto que parecía enorme comparada con la ropa de la talla 34 que suele actuar de reclamo en los escaparates de marcas como Zara, Benetton y compañía.

Pero lo que más me sorprendía era que esta tienda no tuviera ni la décima parte de la afluencia que otras que se empeñaban vilmente en marcar en la 44 el límite de las tallas normales, a pesar de que muchas de las clientes sobrepasaban dicha talla.  Sigue leyendo “Vestidos de fiesta para mujeres orgullosas de sus curvas”