El mito del éxodo rural de los nómadas digitales

Lo de ser un nómada digital ya era tendencia mucho antes de que llegara el coronavirus, aunque no cabe duda de que la situación por la que hemos pasado ha exaltado aún más si cabe las ventajas de este tipo de profesionales que pueden desempeñar su trabajo desde cualquier rincón del mundo sin necesidad de nada más que un ordenador y conexión a internet.

Y no es por presumir, pero creo que yo fui, allá por el 2008, una de las pioneras en ejercer como tal incluso antes de que se acuñase el término. Por aquel entonces me acababa de contactar una de las primeras empresas que abrió una red de blogs profesionales en España para que escribiese noticias en su bitácora dedicada al cotilleo y la prensa rosa (¡sí, me estrené como blogger escribiendo sobre prensa rosa!). En aquel momento no veía del todo claro que pudiera llegar a ganarme la vida escribiendo, así que decidí compaginar ese recién estrenado trabajo con el que venía ejerciendo antes de eso —que no era otro que el de ilusionista—, hasta ver si de verdad podía uno sacar un sueldo en condiciones de los blogs. Leer Más

Decálogo para trabajar en remoto

Mi decálogo para ayudarte a trabajar desde casa durante la cuarentena

Después de ocho años como nómada digital creo que tengo algo de experiencia en lo de trabajar lejos de la oficina. Al principio cumplía a pies juntillas el cliché de pasarme los días escribiendo desde cafeterías monas y muy instragrameables mientras tomaba cantidades ingentes de chai lattes, supongo que porque el hecho de estar rodeada de extraños enfrascados en sus propias conversaciones sustituía en parte al aspecto social que me estaba perdiendo por trabajar en remoto.

También tiene algo que ver el que en mis anteriores apartamentos no fuera capaz de encontrar el lugar idóneo para trabajar de forma cómoda —sobre todo en el anterior al actual, en el que la única habitación que podía destinar a ello era tan diminuta que resultaba incluso claustrofóbica, con todo el lío de focos, fondos, trípodes y demás parafernalia que suelo tener siempre de por medio para grabar—. Por eso a la hora de escribir o editar casi siempre prefería buscar alguna cafetería con WiFi cerca de casa. Leer Más