El mito de una vida de la que no necesitas vacaciones

El mito de «una vida de la que no necesites vacaciones»

Yo soy la primera que defiende a capa y espada eso de busca un trabajo que te guste y no volverás a trabajar ni un solo día de tu vida. Pero solo hasta cierto punto. No hay nada más enriquecedor que poder ganarse el sustento haciendo algo que nos apasiona y que hace que las horas que pasemos trabajando vuelen casi sin darnos cuenta. Pero si algo he aprendido a lo largo de mi vida adulta es que de todos los trabajos, —por muy maravillosos que sean— se necesitan vacaciones, por el bien de nuestra salud mental y de nuestra creatividad.

Todos necesitamos vacaciones

Cuando era adolescente era una adicta a las artes marciales. Me saqué el cinturón negro de Hapkido y el azul de Taekwondo, y competía en distintas disciplinas de estas dos artes marciales, además de probar otras en cuanto tenía la más mínima oportunidad. Salía de clase y me iba directa al gimnasio a entrenar, y hacía otro tanto los sábados y demás días libres en que abriera el gimnasio. Y a veces, si el gimnasio estaba cerrado quedábamos algunos compañeros para entrenar un poco en algún parque cercano.

Durante los últimos años en la Escuela de Arte Dramático decidí buscarme un trabajo a tiempo parcial para tener algo de dinero para mis gastos. Tras un breve paso por uno de los Telepizza de mi ciudad —no se me daba nada mal estirar masa y voltearla en el aire, que conste— me pareció más lógica y atractiva la idea de trabajar en gimnasios dando clases de Hapkido. Al fin y al cabo era algo que me encantaba y que seguro que iba a ser mucho más llevadero que estar preparando pizzas. Así que en cuanto me surgió la oportunidad, acepté la propuesta y empecé a dar clases, al principio a niños y más tarde también a adultos.

No voy a mentiros: lo pasé en grande. Tuve la suerte de dar con unos alumnos increíbles que me mantenían motivada para preparar a fondo cada una de mis clases, y yo misma aprendí más enseñándoles de lo que me habría esperado.

Pero enseñar —independientemente de la materia de la que se trate— es una tarea muy exigente y mentalmente agotadora, y después de mi segundo año dando clases me di cuenta de que mi entusiasmo inicial había decaído considerablemente. Mi pasatiempo, mi pasión, se había convertido en trabajo y por lo tanto en una obligación, y estaba empezando a perder su halo seductor. Leer Más

Passion for denim

¡Todo al denim!

La de todo al denim siempre es una apuesta segura. Puede que la década de los 90 haya sido un tanto sosainas en lo que a tendencias se refiere, pero la pasión por el tejido vaquero es una de esas cosas por las que yo le estoy muy agradecida.

Y es que una buena camisa denim es una de esas piezas imprescindibles que, por su versatilidad y atemporalidad, no deben faltar en nuestro armario, sobre todo si somos amantes de los looks cómodos y relajados.

Look todo al denim

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8 ideas Carmen Velarde blogdelabruja

8 ideas que me cambiaron la vida (y que puede que te la cambien a ti también)

 

Escribo este post en respuesta al ebook que Ángel Alegre nos envió a los suscriptores de su blog (viviralmaximo.net, si aún no lo conoces te animo a visitarlo) hace unas semanas en el que nos hablaba de las diez ideas que habían cambiado su vida y al mismo tiempo nos invitaba a compartir las nuestras. Después de varios días pensando sobre ello no he conseguido llegar a un número de ideas tan redondo como el suyo, pero como el ocho es mi número favorito -maniática que es una- no me siento culpable por plantarme aquí. Mejor publicar ocho ideas que no acabar publicando ninguna por estar esperando a conseguir la lista perfecta.

Quizá algunas de las ideas de las que hoy te hablo te sirvan para lidiar con una determinada situación personal, mientras que otras te serán más útiles para temas relacionados con el trabajo. En cualquier caso, si quieres aportar cualquier matiz o simplemente dar tu punto de vista sobre alguna de ellas tu comentario será bien recibido.

Y ahora sí, sin más preámbulos entremos ya en materia.

1. LO CONTRARIO DE LAS BUENAS OBRAS SON LAS BUENAS INTENCIONES

Hay un refrán popular que dice que el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones, o lo que viene siendo lo mismo, que la intención no siempre es lo que cuenta. Supongo que es una idea que puede aplicarse a muchos ámbitos, pero desde que la leí por primera vez creí que lo más adecuado para mí era aplicármela en lo referente a mis proyectos personales. El concepto es básicamente el mismo que el último del que habla Ángel en su ebook en el apartado Real artists ship.

Reconozco que padezco cierta propensión al idealismo y hasta hace poco era de las que no quería publicar un post hasta que lo había releído y corregido mil veces. Las primeras semanas después de crear este blog las pasé obsesionada por encontrar el tema de WordPress perfecto y por probar mil configuraciones distintas en lugar de preocuparme por lo que realmente importaba: ¡escribir, escribir y escribir! Y si algo he aprendido después de tantos años de bloguear es que el peor post es aquel que no escribes. De nada sirve esperar a tener el logo perfecto o la mejor de las cabeceras; a andar se aprende andando y a bloguear, blogueando. O a lo que sea que quieres dedicarte. Y nadie lo hace bien a la primera. Así que no te escudes en ese supuesto perfeccionismo porque probablemente lo que haya detrás es miedo de tirarse a la piscina.

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