Tintes rubios: Manual de uso y disfrute (videoblog)

Videoblog Tintes Rubios

A los seis años cogí mis tijeras de manualidades y me hice un flequillo de un centímetro de largo que ya lo hubiera querido Jacques Dessange para Amélie. La bronca materna que me cayó habría sido mucho más leve de no ser porque mis tijeritas de recortar cartulinas se llevaron también por delante un buen puñado de los angelicales tirabuzones rubios de mi hermana pequeña (en mi defensa añadiré que ella, no solo no se resistió, sino que se mostró encantadísima de jugar a las peluqueras). Lo que quiero demostrar con esto es que nunca he sentido ningún tipo de temor a la hora de experimentar con mi pelo.

Esta temeridad capilar mía me ha llevado a lucir looks bastante insólitos tanto en lo que a corte (asimetrías radicales, flequillos semi rapados) como a color se refiere. Respecto a este último aspecto puedo afirmar con orgullo que mi cabellera ha viajado prácticamente por toda la gama cromática, desde el negro azulado al rubio platino, pasando por diferentes castaños y pelirrojos, e incluso coqueteando con mechas moradas y fucsias. Dado que la experiencia es un grado, yo en este terreno he tenido tantas que podrían nombrarme Catedrática del Peróxido y del Agua Oxigenada, y es por eso que hoy he decidido compartir mis experiencias con vosotros por si estáis pensando hacer vuestro el lema de Clairol de Si solo tengo una vida, ¡déjenme vivirla como rubia!  Sigue leyendo “Tintes rubios: Manual de uso y disfrute (videoblog)”

El pelo largo como hobby

Actrices rapadas
Si alguna lleva tanto tiempo como yo dejándose el pelo largo seguramente sabrá lo que son esos episodios ligeramente psicóticos en los que una está a un tris de coger las primeras tijeras que encuentre por la casa y esquilarse la cabeza sin piedad alguna. El desencadenante puede ser un nudo persistente a la altura de la nuca que se niega a ser desenredado, o una jugarreta del agua caliente central de tu edificio cuando tienes la melena totalmente enjabonada y aún te quedan por aplicar el acondicionador y la mascarilla.

Es en esos dramáticos momentos en los que no puedes evitar hacer balance del tiempo y dinero que empleas en algo tan absurdo como el pelo. En mi caso por ejemplo me he dado cuenta de que mis maravillosas mechas en Mirache me salen, entre corte y color, por unos 120 euros. Dado que paso por allí cada dos meses, mi gasto anual en peluquería asciende a la nada despreciable suma de 720 euros al año.

Entre champú, acondicionadores, mascarillas varias, serums, espumas, queratinas y demás, se me va una media de unos 30 euros al mes (tirando muy por lo bajo, que conste), ya que al tener el pelo tan largo necesito mucha cantidad de cualquier producto que esté utilizando. Y solo este año llevo unos 100 euros gastados en accesorios varios para moños y recogidos (¡maldito Claire’s!). No incluyo entre los gastos el coste de secadores, planchas para alisar, tenacillas para rizar, etc. porque se supone que no existe cuarto de baño femenino que no los atesore independientemente de la longitud de la melena.

La suma total asciende a unos 1.180 euros anuales. Se me caen los lagrimones de pensar que cada año se me va un viaje al Caribe con todo incluido por el desagüe de la bañera.  Sigue leyendo “El pelo largo como hobby”