Del normcore al #KimNoFilter

Del normcore al KimNoFilter

Hasta hace unos años, la guerra de muchas bloggers y personalidades de la fauna fashion por conseguir una instantánea a manos de alguno de los fotógrafos de street style que rondaban a las puertas de los desfiles se libraba a base de un barroquismo cada vez más absurdo y rocambolesco.

En los looks, cada vez más histriónicos y recargados, podía observarse ese esfuerzo en la búsqueda de una excentricidad teatral y llamativa, cada vez más exenta de autenticidad. Pero como la moda no se libra de un cierto movimiento pendular, no es de extrañar que contra esa actitud surgiera una anti-tendencia que le llevara la contraria, y que ya ha sido debidamente etiquetada como normcore.

El normcore —que viene de unir las palabras normal y hardcorehace apología de la normalidad más anodina y absoluta. Antepone las sneakers blancas a los estiletos y los pantalones de chándal a los pantalones pitillo. Quienes se acogen al normcore lo hacen como una verdadera declaración de intenciones: tienen seguridad de sobra en su personalidad como para mantenerse a una distancia prudencial de los must de la temporada.  Leer Más

Heroínas urbanas

No sé si decir que Shakira ha tenido un poco la culpa, o si simplemente se ha subido al carro de la moda de las heroínas y las criaturas con fantásticos poderes, que están más de moda que nunca gracias a la archiconocidísima saga de Crepúsculo.

A mí me gusta más el prototipo de Catwoman, me resulta más urbanita

Y ahora es la revista Vogue la nos muestra un abanico de heroínas urbanas poderosas, con carácter, de aires manga y rollo ochentero.

Las botas infinitas, un must de la temporada. Y no puedo negar que siento una cierta e inevitable debilidad por los antifaces de encaje. Bueno, y por las pelucas de colores. Me recuerdan a Natalie Portman en Closer…

Pero volvamos a las heroínas urbanitas de Vogue…

Me gustan los ochenta, me parecen divertidos, ¡pero no soporto las hombreras! Me da exactamente igual que estén muy de moda. Y que no me vengan con el cuento de la silueta femenina, que por mucho que intenten convencernos jamás me creeré que ninguna mujer pueda sentirse sexy con algo parecido a una equipación de rugby. Las hombreras tienen que ser como el buen maquillaje, que parezca que ni las llevas, ni las necesitas.