Paseando entre barricas con Ana Locking

Foreva de Ana Locking en bodegas Franco Españolas

Los que me leéis desde hace tiempo ya sabéis que soy muy fan del trabajo de Ana Locking. Así que en cuanto me enteré de que era ella la encargada de llenar con sus diseños las bodegas Franco-Españolas en el III Día de la Moda, no me lo pensé dos veces y me apunté la cita como imprescindible en mi agenda.

Esta iniciativa de la popular bodega riojana consiste en alojar en enclaves estratégicos de sus instalaciones la última colección de un diseñador español, dando lugar a una interesante fusión de moda y vinicultura, de vanguardia y artesanía.

Durante el día de ayer la colección de Ana Locking podía visitarse o bien por libre pagando una entrada de 3€, o bien en una visita guiada por la propia diseñadora —previa reserva y pagando una entrada de 15€—. Que un diseñador te explique todos los detalles y entresijos que rodean al proceso de creación de una de sus colecciones es un verdadero lujo. Yo ya tuve la suerte hace unos años de colarme en el backstage de Ana para que me mostrara antes del desfile algunas de las prendas de su colección Time Capsuleos lo conté en este post que escribí para el blog de Primeriti—, así que ya sabía que esta visita no me iba a decepcionar en absoluto.  Sigue leyendo “Paseando entre barricas con Ana Locking”

Las invitadas perfectas de Matilde Cano

Las invitadas perfectas de Matilde Cano

Matilde Cano vestidos de fiesta 2015

Mi primer vestido de fiesta fue de Matilde Cano. Debía yo de tener unos nueve o diez años por aquel entonces. Mi abuela regentaba una pequeña tienda de ropa en el pueblecito al norte de Córdoba del que proviene toda mi familia y en ella vendía, entre otras muchas cosas, vestidos de Matilde Cano. La Mati, la llamaba ella cariñosamente.

Un día la acompañamos mi madre, mis hermanas y yo a la fábrica de la Mati. Mientras mi abuela seleccionaba los diseños y las tallas de cada uno que se llevaría para la tienda, mi madre buscaba vestidos para mis hermanas y para mí. Reconozco que el que me tocó no es el que yo hubiera elegido (aún estaba en esa edad en la que las únicas tendencias que importan son las que marca Disney), pero al final acabé cogiéndole cariño.

Era un vestido confeccionado en una especie de tafetán verde oliva, con manga corta y escote de tipo barco, ceñido en la cintura pero con volumen en la falda, y con una torerita de manga larga a juego. Recuerdo que el escote tenía pequeños detalles de pedrería y lentejuelas doradas.

Se convirtió en mi vestido de las bodas. Perdí la cuenta de a cuántas bodas lo llevé (es lo que tenía la era pre-Facebook, que una podía repetir modelito sin quedar en evidencia). Cuando se me quedó pequeño lo heredó una de mis hermanas.  Sigue leyendo “Las invitadas perfectas de Matilde Cano”