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En busca de inspiración

Por culpa de la pandemia todos echamos de menos cosas realmente importantes, como familiares y amigos a los que no hemos tenido la oportunidad de ver tanto como nos gustaría. Pero también hay detalles de nuestra vida cotidiana que esta situación nos ha arrebatado sin miramientos, y aunque se trate de cosas pequeñas y aparentemente sin tanta importancia, al final todo es un suma y sigue que termina por restar enteros a nuestra paz mental y a nuestro equilibrio emocional.

Habrá quienes echen de menos la pausa de media mañana para tomar un café con los compañeros de oficina, o las clases de bailes de salón, o poder probarse la ropa o el maquillaje al ir de compras. Cosas en las que antes ni reparábamos mentalmente de tan asumidas como naturales que las teníamos. Leer Más

Los blogs personales están cayendo en el olvido

¿Están los blogs personales cayendo en el olvido?

Siempre me he mostrado muy escéptica con aquellos gurús del social media que vaticinaban el fin de los blogs cada vez que una nueva red social empieza a tener cierto éxito. Pasó en su momento con Twitter —se decía que el microblogging había aparecido para sentenciar al blogging convencional— y también con Instagram.

Sí que es cierto que en el caso de Instagram hubo muchas bloggers de moda que fueron descuidando sus bitácoras para dar prioridad a la red social propiedad de Facebook. Aunque en ese caso en concreto tiene todo el sentido del mundo si tenemos en cuenta que la mayoría de las publicaciones de estas chicas en sus blogs eran de tropecientas fotografías seguidas de un parrafito de cincuenta palabras nombrando las marcas de las prendas que lucían. Está claro que Instagram es el hábitat adecuado para este tipo de publicaciones, y que cuando solo haces eso deja de tener sentido el molestarte en alimentar y mantener un blog. Leer Más

Saliendo de mi zona de confort

Saliendo de mi zona de confort

Os escribo estas líneas desde una de las cubiertas del Pont-Aven, el Ferry que hace el trayecto desde Santander hasta Plymouth. A diferencia de mi travesía a bordo del Costa Fascinosa de hace unos meses, en esta ocasión no se trata de un viaje de vacaciones. Mi coche va en una de las bodegas, cargado con varias maletas y mi material de trabajo —portátiles, un par de focos y trípodes y demás cacharrería de videoblogger—.

Mientras preparaba el equipaje no estaba segura de ser capaz de simplificar lo suficiente como para llevarme solo lo estrictamente necesario, pero al final lo he conseguido. Como mujer en general y bloguera de moda en particular, me ha costado lo indecible despedirme —aunque solo sea de forma temporal— de muchos de mis bolsos y zapatos favoritos: ¡todo un drama!

Pero lo mejor de ser nómada digital es lo poco que hace falta para dar el salto y empezar de cero en otra ciudad, en otro país. Hace falta poco de lo material, pero también hace falta mucho de otras cosas: valor, ilusión, ganas de pasarlo bien, de aprender y de reinventarse. Y quizá también un poco de temeridad.

Embarcando en el Ferry a Plymouth

Porque está muy de moda hablar de aquello de salir de la zona de confort, pero una cosa es hablar de ello y otra muy distinta liarse la manta a la cabeza y acatarlo con todas sus consecuencias. Y eso es precisamente lo que he querido hacer yo ahora que me ha surgido la oportunidad de pasar una temporada en Inglaterra, concretamente en Torquay.

Algunas cosas no cambiarán: seguiréis viendo mis Cosmoclips cada semana, y seguiré publicando por aquí como siempre y viajando a Madrid de forma regular. Pero os encontraréis en la sección de viajes del blog nuevos posts en los que os mostraré los rincones con encanto que vaya descubriendo en Torquay y en otros pueblecitos y ciudades de la zona.

Pero sobre todo lo que quiero hacer es centrarme en escribir, porque desde hace unos meses estoy trabajando en una idea que me rondaba la cabeza para una pequeña novela, pero con el ritmo de vida que llevaba no encontraba ni el tiempo ni la concentración necesaria para dedicarme a ello.

Así que ese es mi plan de vida para los próximos meses: escribir, descubrir la zona suroeste de Inglaterra y desempolvar un poco mi inglés antes de que termine por oxidárseme del todo. Y os iré contando todos los detalles por aquí, por si os apetece acompañarme en este viaje.