Del normcore al #KimNoFilter

Del normcore al KimNoFilter

Hasta hace unos años, la guerra de muchas bloggers y personalidades de la fauna fashion por conseguir una instantánea a manos de alguno de los fotógrafos de street style que rondaban a las puertas de los desfiles se libraba a base de un barroquismo cada vez más absurdo y rocambolesco.

En los looks, cada vez más histriónicos y recargados, podía observarse ese esfuerzo en la búsqueda de una excentricidad teatral y llamativa, cada vez más exenta de autenticidad. Pero como la moda no se libra de un cierto movimiento pendular, no es de extrañar que contra esa actitud surgiera una anti-tendencia que le llevara la contraria, y que ya ha sido debidamente etiquetada como normcore.

El normcore —que viene de unir las palabras normal y hardcorehace apología de la normalidad más anodina y absoluta. Antepone las sneakers blancas a los estiletos y los pantalones de chándal a los pantalones pitillo. Quienes se acogen al normcore lo hacen como una verdadera declaración de intenciones: tienen seguridad de sobra en su personalidad como para mantenerse a una distancia prudencial de los must de la temporada.  Leer Más

Cate Blanchett: 100% natural, 0% photoshop

Cate Blanchett sin photoshop

Para otras cosas puedo ser más voluble, pero con la cirugía estética tengo una postura muy tajante. Estoy totalmente a favor de la medicina estética, del bótox, de los rellenos de ácido hialurónico, y de cualquier cosa siempre y cuando no suponga tener que pasar por el mal trago de una anestesia general.

La anestesia no es un juego que deba tomarse a la ligera ya que implica riesgos que, siempre desde mi punto de vista, no merecen la pena por algo relativamente frívolo como puede ser quitarse años de encima.

Soy totalmente consciente de que en lo que a arrugas se refiere lo único que podemos hacer es prevenir, y que una vez que estas inevitables compañeras de viaje aparecen, poco puede hacer todo lo que no sea pasar por el bisturí. Por eso me consuela encontrarme con imágenes como esta de la actriz Cate Blanchett en la portada de la revista Intelligent Life.

Se puede envejecer sin renunciar a la belleza.