Aires marciales para este otoño

Victoria Beckham otoño invierno 2012 2013

Hace unas semanas una amiga me decía en Twitter que no acababa de entender esta absurda manía de la moda de hacer que nos vistamos como si fuéramos a hacer algo que en realidad no vamos a hacer. El ejemplo con el que lo ilustraba era el de la tendencia del estilo safari, ya que según desde su punto de vista, no tenía ningún sentido vestirse de ese modo para ir por la ciudad, porque era como disfrazarse.

Tommy Hilfiger otoño invierno 2012 2013

No pude menos que mostrarle mi desacuerdo, porque para mí la moda siempre ha tenido algo de lúdico, y también algo de disfraz, en el mejor sentido de la palabra. Si solo pudiéramos vestirnos ciñéndonos a las circunstancias exactas y rigurosas de la situación para la que nos arreglamos no dejaríamos espacio alguno a la creatividad. No podríamos lucir un anorak de inspiración esquimal si viviésemos en Madrid en lugar de en el Polo Norte, ni llevar unas merceditas cuando se es mayor de edad, ni lucir un camafeo del siglo XIX porque estamos en el año 2012 y resultaría un tanto anacrónico.  Leer Más

Prêt-à-porter primavera-verano 2011: de la bicromía de Chanel al estallido de color de Prada

Karl Lagerfeld no defrauda a sus más devotos admiradores con su colección de primavera-verano 2011, en la que vuelve a reinterpretar algunas de las creaciones más clásicas de la firma. Los emblemáticos trajes de tweed encuentran su vuelta de tuerca en los cuellos chimenea o en la sustitución de la falda por los shorts; y plumas, pedrería, encaje y transparencias conforman el denominador común de los vestidos, que se alargan por debajo de la rodilla, creando siluetas con ciertas reminiscencias de los años cincuenta.

Pero quien encuentra la inspiración en esa década y lo muestra con descaro es John Galliano para Christian Dior, que esta temporada ha convertido a sus modelos en sugerentes pin-ups protagonistas de una colección muy juvenil y divertida. La pasarela se transformó en una “base naval del Pacífico Sur” imaginaria, en la que los estampados hawaianos sustituyeron a las clásicas rayas de color índigo de los uniformes navales. Tanto los vestidos largos como los cortos, confeccionados en gasas y otros tejidos livianos, tienen como referente los pareos, y las flores de muselina en tirantes y escote nos recuerdan a los collares polinesios.

Y de los estampados hawaianos de Dior a los caribeños y afrocubanos que Prada alterna con la tendencia conocida como color block, y con la arriesgada decisión de mezclar rayas pop con bordados barrocos. Faldas entubadas y vestidos de espalda muy escotada, creados sobre un patronaje sobrio y sencillo que pretende dar todo el protagonismo a los estampados y al color. La aparente masculinidad de las camisas anchas de estampados tropicales se contrapone con la feminidad de las faldas de volantes. Una colección que hace guiños al arte y al constructivismo soviético, sólo apta para mujeres muy seguras de sí mismas.

También en la línea del color block, aunque con cierto aire ochentero, encontramos al diseñador Juanjo Oliva, que con su llamativo mix cromático (fucsias, turquesas, amarillos)  da una inyección de energía a la pasarela española. Vestidos de escotes asimétricos y drapeados de inspiración helénica, confeccionados en seda y con un corte impecable, que se modernizan con complementos realizados en PVC.