Pelea rebajas

No importa que tu escasa nómina mileurista no te permita demasiados alardes de fashionismo durante estas rebajas de enero, porque aplicando religiosamente los Mandamientos de este breve pero intenso catecismo obtendrás casi la misma diversión yendo de compras que si tuvieras una Master Card Platinum con el sueldo de todo un año para gastar. Bueno, en realidad no, pero lo cierto es que al menos te echarás unas risas. Este post no versa sobre el arte de comprar más con menos, sino de esas pequeñas fanfarronadas, pullas e incordios con los que harás un poco más complicada la vida de alguna de tus competidoras en la vertiginosa carrera en pos de la ganga perfecta. Y de paso, por qué no, también podrás fastidiar un rato a alguna que otra dependienta.

Antes de nada hay que esclarecer ciertas premisas, como el hecho de que aunque no lo parezca, tú no vas a comprar, sino solo a divertirte. Si en mitad de tu misión te dejas tentar por alguna oferta, perderás el desapego que te da la indiferencia, y puede que, si se tercia, llegues a las manos por culpa de un abrigo con el 65% de descuento. Y lo que queremos no es eso, sino echar unas risas a costa de las compradictas compulsivas. Una vez aclarado este detalle tan importante, paso sin más dilación a enumerar las cinco directrices que te garantizarán diversión y entretenimiento aunque no tengas mucho presupuesto para gastar. 

Primer Mandamiento: Acapararás en tus brazos tantas prendas como te sea posible, sin importar el precio, la talla o lo hortera que sea el estampado.

Esto es algo que siempre pone nerviosas a las mujeres que están a tu alrededor. Cuanta más ansiedad muestres mientras recolectas ropa de entre las perchas, más las angustiará el hecho de no comprender muy bien qué tipo de ganga es la que se están perdiendo. La ansiedad es muy contagiosa y antes de lo que te imaginas alguna de ellas te estará imitando sin saber muy bien por qué.

Segundo Mandamiento: Pondrás a prueba el amor de tu prójima por ese vestido ideal.

La situación es la siguiente: En tu ansia acaparadora del Primer Mandamiento te has llevado por delante el último vestido de la talla 38 de un modelo súper rebajado que no está nada mal. A ti el vestido te importa tanto como esas pelusas que se arremolinan bajo tu cama, pero acabas de percatarte de que una de tus competidoras se ha quedado en estado de shock tras comprobar que te has llevado el último, y no para de seguirte por toda la tienda a la espera de que lo sueltes en un renuncio para hacerse con él. Es tu deber y obligación poner a prueba sus ganas de ese vestido, así que paséalo por cada rincón del establecimiento, y amaga con soltarlo un par de veces para recuperarlo inmediatamente después. No te sientas culpable, piensa que lo que no cuesta no vale, y que la gloria de hacerse con el dichoso vestido cuando por fin lo sueltes de verdad le proporcionará tal sensación de triunfo y tal descarga de adrenalina, que casi tendrá que darte las gracias por haberla hecho vivir tamaña aventura.

Pelea rebajas

 Tercer Mandamiento: Codiciarás las gangas ajenas.

Este Mandamiento se aplica en el caso de que alguna mujerzuela se te haya adelantado y haya cogido la última prenda de cualquier tipo. No importa que no sea tu talla, o que no te guste en absoluto, recuerda que no hemos venido a comprar sino a divertirnos. Ahora toca darle la vuelta a la tortilla del Segundo Mandamiento, y ejercer de acechadora en pos de esa falda de lentejuelas negras. Persigue de forma insistente a tu presa por todos los rincones de la tienda, mientras fijas la mirada de forma ansiosa en la susodicha falda. Puedes incluso hacer el ademán de ir a quitársela de las manos, y acto seguido disculparte con un “Lo siento, pensé que ibas a dejarla”. Si consigues no invadir demasiado su espacio personal, la sangre no llegará al río y tu víctima canalizará toda la violencia resultante del impulso de defender lo que considera legítimamente suyo en una rauda carrera hacia la caja para pagarlo lo antes posible. Vamos, que encima le estás haciendo un favorazo a la tienda a base de “promover” las ventas, aunque eso sí, a tu manera.

Pelea rebajas

 Cuarto Mandamiento: Intentarás entrar con todas las prendas del Primer Mandamiento en los probadores.

Teniendo en cuenta que en la mayoría de las tiendas el máximo de prendas permitidas en los probadores oscila entre cinco y seis, como poco resultará bastante cómica la cara de la dependienta de turno cuando te vea avanzar de forma decidida portando docena y media. Trata de negociar con ella, dile que estás dispuesta a renunciar a tres o cuatro, a cambio de que te deje entrar con todas las demás. Si no cede, pídele amablemente que te sujete la docena de prendas sobrantes, y te las vaya pasando al interior del probador a medida que descartas las otras. Cuando se niegue, si aún no ha perdido la paciencia, le dices que lo entiendes, que son las reglas del establecimiento, y a continuación te tomas tu tiempo en seleccionar cuáles serán las cinco prendas afortunadas (esta parte tiene aún más gracia si: a) Cambias varias veces de opinión con unos pantalones; b) Hay una cola larga de gente esperando para entrar detrás de ti y c) Vas con una amiga que hace exactamente lo mismo justo después que tú).

Cuando por fin te decidas por las cinco o seis prendas en cuestión y pases al probador, no es necesario que te pruebes nada. Siéntate donde puedas y tras cinco minutos de jugar al Angry Birds en el móvil, sal y devuélvele el montón de ropa a la dependienta que vigila los probadores diciendo que no vas a quedarte nada (puede que sea cruel, pero es la justa venganza que se merecen todas esas dependientas que se pasan la vida atosigándote y preguntándote si pueden ayudarte en algo cuando solo vas a mirar, pero que se esconden vilmente en el almacén cuando, en época de rebajas, necesitas que te saquen unos zapatos de tu número).

Quinto Mandamiento: Preguntarás a todas y cada una de las dependientas y encargadas de Zara que te encuentres por la colección cápsula de John Galliano.

Lo sé, es un bulo. John Galliano anda muy centrado en encontrarse a sí mismo dando paseos por el rastro como para ponerse a diseñar prendas low cost, pero quién sabe, puede que si logramos sembrar la incertidumbre entre sus propias filas, Pablo Isla no tenga más remedio que darnos la razón.

Otra variante perversa de este Mandamiento consiste en ir hasta la caja central con un vestido en la mano y, delante de una fila infinita de personas impacientes por pagar y asegurándote de que todos te oyen, decirle a la cajera que si pueden sacarte una talla menos de ese vestido de la colección de John Galliano. Acto seguido finges que te llaman al móvil, te largas antes de que pueda contestarte y la dejas al frente del aluvión de preguntas inquisidoras que le harán todas esas chicas que, accidentalmente, escucharon vuestra conversación.

(Sin remordimientos, ¿eh? Es nuestra más que justa venganza contra el imperio de Inditex por intentar colarnos como rebajas las sobras de algunos de sus outlets).

 NOTA: Este post no tiene más finalidad que el divertimento y la hilaridad resultante de imaginar las situaciones en él planteadas. A excepción del último mandamiento, todos los demás están inspirados en mi experiencia personal, y en algunos personajes y componentes de la fauna y flora propia de las rebajas con los que me he ido topando a lo largo de mi existencia.