Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

He cumplido mi sueño de casarme en el Mediterráneo

Llevo unas semanas completamente desaparecida por aquí, pero tengo la mejor de las excusas posibles: acabo de celebrar mi boda navegando por el mar Mediterráneo.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Cuando Edu y yo decidimos dar el paso de casarnos, hace ya un año y medio, se nos planteó un dilema de difícil solución: no podíamos organizar una boda convencional en España desde Torquay, pero tampoco queríamos poner a nuestra familia en la tesitura de tener que viajar a Inglaterra solo para poder asistir a la ceremonia. Esto, sumado a que la gastronomía no es el punto fuerte de Gran Bretaña —algo que aprendimos después de pedir información sobre los menús para este tipo de celebraciones en un par de hoteles de la zona—, hizo que se nos ocurriera una idea un poco loca.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Puesto que en cualquier caso nuestros seres queridos tendrían que viajar para venir a nuestra boda, pensamos que de perdidos al río (o mejor dicho al mar) y les propusimos embarcarnos juntos en un crucero por el Mediterráneo para celebrar allí la ceremonia. Y aunque pensábamos que nos iban a llamar de locos para arriba, lo cierto es que nuestras familias son muy de liarse la manta a la cabeza —sobre todo habiendo fiesta de por medio—, así que ahí estábamos todos el día 24 de mayo embarcando en Barcelona en el MSC Bellissima dispuestos a hacer de este un viaje absolutamente inolvidable.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Antes de nada quiero hacer un inciso para darle las gracias a Ismael Hospital, de MSC Cruceros, por su más que infinita paciencia durante el año y medio de millones de emails y llamadas que transcurrió desde que se nos ocurrió la feliz idea de casarnos a lo Vacaciones en el mar y hasta que hemos podido ver nuestro sueño hecho realidad. ¡Un trillón de gracias, Ismael!

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Como os decía el barco elegido fue el Bellissima, que salía desde Barcelona y hacía escalas en Marsella, Génova, Nápoles, Messina y La Valeta, para después regresar de nuevo a Barcelona.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

La boda la celebramos durante la escala en Messina. La ofició Giuseppe Cafiero, uno de los oficiales del Bellissima, y se encargó de organizarlo todo Francesca Maglione, manager de eventos del crucero.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

El plan original era celebrarla en uno de los salones del barco, pero como el tiempo nos acompañaba preferimos celebrarla al aire libre en la cubierta de la piscina situada en la popa, para poder disfrutar de las impresionantes vistas.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Aunque había varias firmas españolas que me gustaban mucho, al final tuve que optar por ser pragmática y comprarme el vestido de novia en Inglaterra, y me decidí por este vestido de Heidi Hudson para WED2BE que tenía todo lo que andaba buscando: era cómodo, sencillo, con un escote bonito y el estilo relajado perfecto para una boda en el mar.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Estaba casi segura de que iba a recogerme el pelo, pero en el último momento cambié de opinión y me decanté por llevarlo suelto con ondas deshechas porque quería una imagen lo más natural posible.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Mi ramo y los prendidos del novio y del padrino fueron regalo de mi Amiga Azu. Los hizo Jesús Romec, que es un verdadero artista con las flores preservadas (¡no os perdáis su Instagram!). Cuando descubrí que también hacía tocados de porcelana le pedí que se encargara de hacerme el que veis en las fotos, y le pedí también dos tocados a juego con mi ramo para mis hermanas, que ejercían de damas de honor.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Debo decir que Jesús ha trabajado con todas las condiciones adversas posibles: a contratiempo (le encargué todo tan solo un mes antes de la boda) y sin podernos ver en persona ni una sola vez (él está en Córdoba y yo en Inglaterra; una de mis hermanas, que vive allí, fue la encargada de ir a recogerlo todo antes de viajar a Barcelona, aunque Jesús envía sus creaciones a cualquier sitio). Yo le expliqué lo que quería y no me quedó más remedio que confiar en la buena recomendación de Azu, que me aseguraba que todas las novias e invitadas que habían lucido alguno de sus tocados estaban encantadas con el resultado.

Tocado de novia de Jesús Romec

Cuando llegó el momento de probármelo por primera vez, nada más llegar a Barcelona e incluso antes de embarcar, cualquier atisbo de duda que hubiera podido tener desapareció en el preciso instante en que abrí la cajita en la que venía cuidadosamente protegido mi flamante tocado de porcelana personalizado: una preciosísima corona de laurel plateada. Muchas gracias, Jesús, por tu dedicación y tu trabajo. Mi maravilloso ramo de flores preservadas adorna ahora mi habitación, y sigo tan enamorada de mi tocado que estoy tentada de volver a ponérmelo aunque sea solo para estar por casa.

Como quería que el look fuera sencillo preferí llevar joyas discretas y le dejé todo el protagonismo a mi preciosa pulsera de estilo Art Decó, regalo de mi amiga María López-Linares —que tiene una colección increíble de joyas vintage en su tienda online—.

El pack de bodas que contratamos incluía entre otras cosas un desayuno especial en el camarote el día después de la ceremonia, y casi nos da un ataque de risa nerviosa al ver la cantidad de platos que el chico del servicio de habitaciones estaba dejándonos encima de la cama…

Desayuno de recién casados en el MSC Bellissima

Soy consciente de la suerte que tengo por haber podido celebrar una boda tan especial y por haber disfrutado de este viaje inolvidable rodeada de mi familia. A ellos quiero darles un millón de gracias por haberse dejado liar en esta aventura.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Y por supuesto millones de gracias a mi otra mitad, Edu, el mejor compañero de vida que podría imaginar, por apoyarme en todo y hacer todo lo posible para que tuviera la boda perfecta de mis sueños.

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

¡Gracias también a mis compañeros de Cosmopolitan TV por este maravilloso artículo que han publicado sobre mi boda!

Boda Carmen y Edu MSC Bellissima

Llevo fatal mis propósitos para el 2019

Llevo fatal mis propósitos para el 2019

Queda poco para dejar atrás la primera mitad del 2019, y es más o menos en esta época del año cuando hago la primera reflexión respecto a los objetivos que me marqué allá por enero. En esta ocasión me lo voy a tomar con todo el humor que pueda porque mi trayectoria está siendo bastante desalentadora prácticamente en todos los propósitos que esperaba ser capaz de cumplir.

Y he pensado que quizá sea buena idea compartir aquí mi falta de voluntad para ver si así me doy un poco de vergüenza y me pongo las pilas para enderezar la cosa de aquí a que termine el año.

Mi primer propósito era ser más constante con la escritura, tanto aquí en el blog como en la novela en la que empecé a trabajar cuando me mudé a Torquay. Respecto al blog no puedo ni siquiera intentar disimular, porque a la vista está que no estoy publicando tanto como me gustaría últimamente. Y con la novela llevo una temporada un poco atascada con uno de los puntos de la trama y este atasco hace que me plantee la posibilidad de borrar algunas cosas que llevaba escritas para volver a reescribirlas con un enfoque diferente. Pero claro, ya os imaginaréis la pereza que me da.

Llevo fatal mis propósitos para el 2019

Debo decir, en mi defensa, que la boda —voy a celebrar mi boda en un crucero dentro de dos semanas— me ha quitado al final más tiempo del que había previsto en un principio. No encontré ningún vestido que me gustara en la ciudad en la que vivo y me ha tocado estar viajando a otro sitio para las pruebas y demás parafernalia. Mi idea original era la de celebrar una boda sencilla que no me diera demasiados quebraderos de cabeza, pero —oh, sorpresa— parece que eso no existe. Mucho me temo que boda y sencilla son términos por naturaleza contradictorios.

Respecto a los propósitos de hablar a menudo con mi familia y mis amigas, y el de mejorar mi inglés, no voy del todo mal. Aunque lo de revisitar la gramática inglesa sigue siendo una de esas cosas que no me canso de posponer con cualquier excusa absurda. Igual después de la boda consigo ponerme con ello.

Me había propuesto leer al menos veinticuatro libros este año, así que a estas alturas debería llevar ya ocho leídos. Pero la realidad es que solo he terminado tres y que tengo otros dos a medias. La culpa la tiene —además de la boda, claro está— David Mitchell. Su libro El atlas de las nubes es uno de mis libros favoritísimos, así que después de leer el año pasado otras dos novelas suyas, este año estaba emocionada por leer Escritos fantasma, porque había oído por ahí que tiene ciertas similitudes con El atlas de las nubes. Pero Escritos fantasma se me ha atragantado ya que las tramas son muchas y muy confusas, y la relación entre ellas está un poco cogida con alfileres. Llevo ya más de la mitad leída, pero me cuesta mucho ponerme y estoy en ese punto en que me planteo abandonar el libro. He probado a dejarlo aparcado y leer otros más cortitos a modo de descanso, pero debo de tener algún tipo de trastorno porque me pone muy nerviosa eso de tener dos libros empezados al mismo tiempo. A ver si decido pronto qué hacer con este libro y a ver si tengo suerte y me engancho con los próximos que empiece y consigo coger ritmo para acercarme al menos a la meta de veinticuatro libros leídos.

Este año pretendía completar mi proyecto de grabar al menos un segundo al día a modo de videodiario, pero me sigue pasando lo mismo de siempre y me olvido por completo de mi móvil cuando estoy haciendo cosas interesantes. No tengo remedio.

Dejar de comer carne es mejor para la salud y para el medio ambiente

Lo de comer menos carne es lo único con lo que estoy teniendo un éxito razonable, ya que he conseguido reducir el consumo a una vez por semana, o incluso menos que eso en varias ocasiones. No ha sido fácil porque Edu, como buen argentino que es, no está dispuesto a renunciar a comer carne y eso quiere decir que la mayoría de los días me toca preparar dos menús diferentes, uno para él y otro para mí. Pero con un poco de organización es posible. Y de hecho debo añadir que las pocas veces que he comido carne ha sido porque ha sobrado algo de lo que había preparado para Edu y me parecía un desperdicio tirarlo.

Mi último propósito para este año era el de volver a patinar, pero el tiempo y las circunstancias no han estado muy de mi parte. O bien amanecía lloviendo los días que tenía libres y podía salir a hacerlo, o justo teníamos otros planes para cuando el buen tiempo acompañaba. Supongo que será más fácil durante los meses de verano. Y estoy especialmente motivada ahora que he descubierto que, no solo comparto afición con Agatha Christie, sino que además ella —que veraneaba por estos lares— también solía patinar en el mismo sitio en el que lo hago yo. Casualidades de la vida.

Agatha Christie patinando en el pier de Torquay

Espero que este post de la vergüenza me espolee lo suficiente como para hacer acopio de fuerza de voluntad y enderezar este asunto de mis propósitos para el 2019 antes de que sea demasiado tarde. ¿Y vosotros? ¿Cómo lo lleváis?

Azu y yo felices en Callao

Mis propósitos para el 2019

He llegado a la conclusión de que no escribo aquí cada año mis propósitos solo para no tener que enfrentarme a la triste realidad: por mucho que me esfuerce nunca consigo llevar a cabo todo lo que me propongo por estas fechas. Ya sé que es de lo más habitual y que nos pasa a la gran mayoría de los mortales, pero si no queda rastro escrito que lo demuestre la sensación de fracaso por no haber llevado a cabo las resoluciones de Año Nuevo es mucho más llevadera.

En cualquier caso esta vez he decidido correr el riesgo para ver si así me motivo más y dentro de doce meses puedo decir que al menos cumplí con la gran mayoría de mis propósitos.

Propósito nº 1: ser más constante con la escritura. Esto se aplica tanto a mi blog como a la novela en la que llevo trabajando de forma intermitente desde que me mudé a Inglaterra. Me gustaría volver a recuperar el ritmo de hace unos años de publicar cada semana al menos dos posts aquí además del que publico con los vídeos que hago para Cosmopolitan TV. Y me gustaría aún más tener terminado al fin el primer borrador de mi intento de novela.

Propósito nº 2: hablar más a menudo con Azu, Milena, mis hermanas y mi padre. Con Azu hablo prácticamente a diario por Telegram, y siempre que podemos tomamos el té juntas vía Skype. Pero a veces con mi familia se me pasan las semanas sin más comunicación que algunos mensajes aislados en WhatsApp. Así que me he propuesto mensajear menos y llamar más, si no puede ser siempre video llamada, al menos llamada convencional para ponernos al día y recordarles que les quiero, que pienso en ellos y que les echo mucho de menos.

Propósito nº 3: mejorar mi gramática inglesa y ampliar mi vocabulario. Una de las cosas buenas que ha traído este 2018 es que por fin hemos empezado a conocer a gente en Torquay, tanto españoles como lugareños, y he tenido muchas ocasiones para practicar el inglés. Estoy bastante satisfecha con el nivel que he conseguido, pero mi objetivo es llegar a ser 100% bilingüe y para ello necesito volver a dar buen repaso a toda la gramática y seguir ampliando mi vocabulario.

Propósito nº 4: leer al menos 24 novelas. Esto ya me lo había propuesto para el 2018. Y aunque empecé fuerte el año, después del verano aumentó mi vida social y tuve la mala suerte de que empecé a leer varias novelas que no me engancharon y que terminé dejando, por lo que la suma final de libros terminados ha sido solo de 12.

Propósito nº 5: completar mi proyecto 1 second everyday. Para quienes no la conozcáis, la aplicación móvil 1SE —disponible para iOS y Android— te permite ir guardando un segundo de vídeo al día a modo de diario para luego poder exportarlo todo en un único vídeo. También se pueden usar fotos en vez de vídeo si lo preferimos, y es una forma muy bonita y original de tener un recuerdo detallado de nuestro año. Yo empecé a hacerlo en febrero y aunque al principio era muy constante, después me pasó como con lo de leer novelas, que con tanta vida social me olvidaba de grabar. Y paradójicamente eran los días en los que salía y hacía cosas interesantes en los que casi nunca me acordaba de grabar el dichoso segundo para el diario. A pesar de eso, al exportar el vídeo el resultado ha sido muy chulo y esto me ha hecho arrepentirme de no haber sido capaz de grabar algo todos los días. A ver si este año lo consigo.

Propósito nº 6: comer menos carne. No como mucha carne, apenas un par de veces por semana y suele ser pollo, aunque a veces peco con alguna hamburguesa. Me gustaría reducir la carne de mi dieta o incluso eliminarla por completo porque sé que no es buena para mi salud y porque creo que la forma y las cantidades en que nuestra sociedad consume carne es completamente insostenible. No voy a hacerme vegetariana porque voy a seguir comiendo huevos y pescado. Pero una de las cosas buenas de vivir en Inglaterra es que aquí muchos restaurantes tienen un menú alternativo al habitual con platos veganos y vegetarianos. Así que, siempre que pueda optaré por estas alternativas.

Propósito nº 7: volver a patinar. Al poco de mudarme aquí me compré unos patines chulísimos y salía a patinar a menudo. Pero durante este año pasado el muelle de madera al que solía ir ha estado en obras, y el único sitio apto para patinar está en el pueblo de al lado y me daba mucha pereza tener que desplazarme hasta allí —aunque creo que he compensado de sobra la falta de patinaje con sesiones más frecuentes en el gimnasio—. Ahora que las obras ya han terminado ya no tengo esa excusa. Bueno, y tampoco es que necesite excusas porque patinar es una actividad que me encanta y con la que se me pasan las horas volando, que es justo lo que le pido yo a cualquier tipo de ejercicio para que me enganche.

Estos son mis propósitos para este 2019 que empieza, ya veremos dentro de doce meses qué tal se me ha dado lo de cumplirlos. ¿Vosotros ya tenéis vuestra lista? Si la habéis publicado en algún sitio y queréis dejarme el enlace en los comentarios estaré encantada de leeros.

Joana Ceddia en Youtube

¡Esta youtuber está loca pero es divertidísima!

Hace tiempo que estoy un poco desencantada con YouTube, como muchos de vosotros, y por eso a veces me dedico a saltar de vídeo en vídeo en busca de un poco de aire fresco. En uno de estos saltos acabé viendo a una youtuber a la que no sigo y que no me llamó especialmente la atención, pero a la que tengo que agradecerle el haberme descubierto a Joana Ceddia.

La youtuber cuyo vídeo estaba yo viendo en ese momento —cuyo nombre ni siquiera recuerdo, a pesar de que tenía varios millones de suscriptores— se quejaba de la falta de naturalidad que imperaba desde hace varios años en la plataforma de vídeos. Con toda la razón del mundo. Y ponía a Joana Ceddia como ejemplo de lo que era YouTube en sus orígenes y de lo que casi no queda rastro hoy en día: gente divertida que aporte frescura, que se grabe sin pretensiones y que encima entretenga.

Joana tiene 17 años, se graba con la cámara delantera de su iPhone, apenas lleva seis meses en el mundillo videoblogger y está como una regadera. Y aunque sus vídeos distan mucho —a propósito— de la estética cuidada y perfeccionista a la que parecen aspirar todas las youtubers, lo cierto es que ella atesora ya más de un millón y medio de fieles suscriptores deseosos de partirse de risa con sus nuevas locuras. Continue reading “¡Esta youtuber está loca pero es divertidísima!”

Benedict Cumberbatch regalos de Navidad

Benedict Cumberbatch te enseña cómo disimular si recibes un regalo de Navidad que no te gusta

Como buena fan suya que soy, a mí me hace muchísima gracia cualquier cosa que venga de Benedict Cumberbatch —a excepción de ese bigotillo que le ha dado por dejarse ahora—, y justo acabo de encontrarme con este vídeo suyo en el que nos da una master class de interpretación para que no se nos vea el plumero si estas Navidades recibimos algún regalo poco acertado.

(Ni que decir tiene que todas las técnicas son susceptibles de aplicarse también en cumpleaños y demás ocasiones especiales en las que nuestros amigos y seres queridos tengan a bien agasajarnos con presentes de dudoso buen gusto…)

Boda civil Carmen Velarde destacada

Me he casado (pero solo un poco), y el año que viene me caso otra vez

Aunque el título suene raro, es totalmente cierto. No había dado muchos detalles por aquí porque técnicamente la celebración formal va a ser en mayo del año que viene. En un principio la fecha elegida había sido septiembre de este año, pero como el enclave donde vamos a celebrarlo es un poco inusual teníamos que dejar todo el papeleo hecho con antelación.

Al final, por temas de logística y disponibilidad tuvimos que aplazar la celebración para mayo de 2019, pero como ya teníamos todo tramitado para firmar en el Ayuntamiento de Logroño ahora en agosto, decidimos seguir adelante con la firma aunque luego tuviéramos que esperar unos meses para la otra ceremonia.

Lo de la firma iba a ser algo rápido y totalmente informal, o al menos esa era la idea que teníamos. Pero a algunos amigos y familiares les hacía ilusión acompañarnos también en ese día, así que al final hemos terminado organizando una preboda, que ha coincidido con el día más caluroso del año en España, qué puntería la nuestra…

Así que, aunque quería mantener el espíritu relajado que inicialmente habíamos planeado para este día, tampoco era plan de desperdiciar la excusa para vestirme un poco de novia, y me decidí por este precioso vestido de Esprit. No pudo ser más adecuado para la ocasión: gracias al tipo de tejido llegó sin una sola arruga a pesar de haberlo llevado en la maleta de mano —lo doblé siguiendo el truco que os mostraba en este vídeo—, y como era muy cómodo y ligero no pasé calor a pesar de los más de cuarenta grados que nos acompañaron ese día.

Boda civil Carmen Velarde

Ahora ya sí me toca empezar a pensar en la boda formal de la próxima primavera, y debo de ser la más desastre de las blogueras de toda la blogosfera, porque a estas alturas no tengo la más remota idea del tipo de vestido que quiero llevar ese día… Aún tengo nueve meses por delante hasta la fecha, y ya he estado mirando algunos modelos de diferentes firmas, pero todavía no he encontrado ninguno que me haya provocado un verdadero flechazo.

Así que, si conocéis marcas —aunque sean pequeñas— que merezcan la pena, dejadme algún enlace en los comentarios para que pueda echarles un vistazo en mi búsqueda del vestido perfecto. ¡Muchas gracias!

Facturación para bloggers

Asesorescloud.es: olvídate de todos los quebraderos de cabeza (burocráticos) de ser autónomo

Darse de alta en autónomos como blogger

Optar por la vía freelance y hacerse autónomo es un camino por el que, por fortuna o por desgracia, cada vez más jóvenes españoles se decantan. Puede que sea porque están cansados de no encontrar un puesto a la altura de sus expectativas trabajando por cuenta ajena, o bien porque tienen una idea de negocio con la que esperan conseguir más calidad de vida.

Pero por si acaso la vida freelancer no fuese ya lo bastante incierta, para llegar hasta ella hay que sufrir una serie de trámites que pueden ser un auténtico dolor de cabeza para quienes no estamos acostumbrados a lidiar con la burocracia. Continue reading “Asesorescloud.es: olvídate de todos los quebraderos de cabeza (burocráticos) de ser autónomo”

Los blogs personales están cayendo en el olvido

¿Están los blogs personales cayendo en el olvido?

Siempre me he mostrado muy escéptica con aquellos gurús del social media que vaticinaban el fin de los blogs cada vez que una nueva red social empieza a tener cierto éxito. Pasó en su momento con Twitter —se decía que el microblogging había aparecido para sentenciar al blogging convencional— y también con Instagram.

Sí que es cierto que en el caso de Instagram hubo muchas bloggers de moda que fueron descuidando sus bitácoras para dar prioridad a la red social propiedad de Facebook. Aunque en ese caso en concreto tiene todo el sentido del mundo si tenemos en cuenta que la mayoría de las publicaciones de estas chicas en sus blogs eran de tropecientas fotografías seguidas de un parrafito de cincuenta palabras nombrando las marcas de las prendas que lucían. Está claro que Instagram es el hábitat adecuado para este tipo de publicaciones, y que cuando solo haces eso deja de tener sentido el molestarte en alimentar y mantener un blog. Continue reading “¿Están los blogs personales cayendo en el olvido?”

Adiós foro Vogue Divinity

Cierran el foro de Vogue: ciberacoso vs. libertad de expresión

El #AdiósForoVogue —el cierre del mítico foro de la revista Vogue España, con más de diez años de vida a sus espaldas— ha sido la noticia bomba de la semana dentro del ámbito del mundo online fashionista. El detonante ha sido el vídeo de YouTube en el que la bloguera Alexandra Pereira, responsable de Lovely Pepa, confesaba a sus seguidores que ya no podía más: que no podía seguir haciendo oídos sordos al ciberacoso al que se ha visto sometida durante los últimos ocho años por parte de las usuarias de dicho foro.

Alexandra muestra en su vídeo capturas de pantalla de algunos de los más de 70.000 —sí, 70.000— mensajes que habían sido publicados en las 2.800 páginas de un hilo de dicho foro dedicado a ella exclusivamente, con la única finalidad de criticar todas sus apariciones y publicaciones en su blog y perfiles de redes sociales. Continue reading “Cierran el foro de Vogue: ciberacoso vs. libertad de expresión”

Feliz 2018

Hola, 2018

Desde hace mucho tiempo tengo la sensación de que el año empieza realmente en otoño, como si aún siguiera midiendo la vida en función de los años escolares. Quizá por eso no me sale de forma natural lo de ponerme a hacer evaluación sobre los logros conseguidos cuando llega diciembre, ni me tomo demasiado en serio lo de marcarme una serie de propósitos para arrancar con el mes de enero.

Cuando llegan estas fechas yo ya estoy inmersa en mis nuevos objetivos, aunque no por eso deje de darle mentalmente la bienvenida a los nuevos dígitos del calendario. Y sí que aprovecho para hacer un poco de examen de conciencia y ver si las metas que me marqué al empezar el otoño van por buen camino.

Para este año escolar en curso me había propuesto sobre todo dos cosas: terminar la novela de ciencia ficción en la que llevo trabajando desde que me mudé a Reino Unido y compensar el sedentarismo de las horas frente al ordenador volviendo a llevar una vida más activa. Esto último de momento va bien: me apunté a un gimnasio estupendo de Torquay en septiembre e intento ir de forma regular —a excepción de estas últimas semanas, que entre las vacaciones y la preparación de mi inminente mudanza han sido un poco caóticas—. Gracias a que este gimnasio tiene dos piscinas cubiertas estupendas he podido recuperar la afición a uno de mis deportes favoritos, la natación, que combino con rutinas de cardio y algo de pesas. Continue reading “Hola, 2018”