Entrar en un anticuario es el viaje en el tiempo más asequible que podemos permitirnos todos los que no tenemos un DeLorean en el garaje. Tiene una magia especial traspasar el umbral de un lugar en el que se atesoran tantos recuerdos, y es fácil dejar que la imaginación vuele fantaseando quién fue el primer o el último propietario de un objeto con más de cien años de historia cuando lo tienes en las manos. Por eso cuando la twittera María, de Vintage by López-Linares me invitó a visitar el anticuario de su familia en la calle Claudio Coello, no me lo pensé dos veces.
María, además de una gran amante del arte y apasionada de la historia, es una gran entusiasta de la blogosfera y de las redes sociales, y buena prueba de ello es su blog, en el que nos cuenta con todo lujo de detalles las anécdotas e historias interesantes que rodean a los preciosos broches, relojes, bolsos o tiaras que podemos encontrar en su local.
En su anticuario el tiempo parece haberse detenido de manera indefinida, para que uno pueda pasear sin prisas por ese delicioso y encantador cajón de sastre. Es habitual ver alguna que otra novia probándose el velo que llevará el gran día con alguna de las increíbles tiaras de plata, hasta encontrar esa que parece estar hecha solo para ella (yo misma no pude resistir la tentación de sentirme princesa por un día y acabé probándome alguna también…).
En un momento de nuestra conversación, María me confiesa que hay piezas de las que no puede desprenderse, y que tiene un cajón en el que las «esconde» para no venderlas, y que al mismo tiempo es capaz de recordar con detalles a quién vendió esto o aquello. Yo pienso que si estuviera en su lugar no haría buen negocio, porque mi cajón secreto tendría unas dimensiones muy parecidas a las del local entero.
De un tiempo a esta parte, María y su hermana se dedican a hacer réplicas en plata de joyas antiguas. Una iniciativa loable que pone al alcance de modestos bolsillos como el mío el lujo de tener en mi joyero alguna pieza especial, distinta.
Os aconsejo que le hagáis una visita, y os dejéis enamorar por esos bolsos de los años veinte que tiene, o por esos deliciosos broches art decó.
























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