Puede que muchos no sepáis ni lo que es Polyvore, pero os aseguro que en más de una ocasión habéis visto los moodboards o sets de prendas creados en esa peculiar aplicación web. Polyvore, que empezó únicamente con versión web para por fin hace unos años lanzar aplicaciones móviles, es —o mejor dicho, era— una herramienta de lo más útil a la que se podían añadir elementos desde cualquier otra página web. Esos elementos, que la propia aplicación silueteaba si estaban sobre fondo blanco, se quedaban subidos a Polyvore para que todos los usuarios pudiera utilizarlos, conservando los detalles que figuraban en la web de la que habían sido importados, como el nombre de la prenda o el cosmético, el link directo o incluso el precio.
Supongo que ya os imaginaréis el alcance que tenía esta herramienta gratuita, no solo entre bloggers aficionados, sino incluso entre editores de grandes medios online de moda y belleza. Porque además de facilitarnos el tema del silueteado de prendas y accesorios, Polyvore tenía un buscador maravilloso en el que podías navegar entre distintos tipos de artículos o colores en busca de inspiración. Podías seleccionar vestidos rojos en el buscador y navegar por decenas de páginas entre todos los vestidos rojos de las últimas temporadas que los usuarios habían ido subiendo, hasta encontrar uno perfecto para completar tu look.
Había incluso tiendas online que se dedicaban a subir a la plataforma sus propias prendas para que los usuarios las utilizaran en sus collages, y de esta forma conseguir que los seguidores de esos usuarios acabaran quizá haciendo click para comprar la prenda en cuestión. Porque sí, Polyvore era también una especie de red social, con sus followers, sus grupos e incluso su servicio de mensajería. Y con una comunidad de millones de usuarios detrás, a los que le gustaba llamarse la Polyfam o Polyfamily.
Y hablo de todo en pasado porque esta semana sin previo aviso, y tras la adquisición de la empresa por parte del retailer canadiense Ssense, Polyvore ha echado lo que parece ser el cierre definitivo. Un escueto comunicado anunció que ya no se daría soporte a las aplicaciones móviles. Y aunque en un principio se pensó que quizá Ssense quería usar Polyvore para dar visibilidad en la propia plataforma a las prendas que ellos comercializan, al final parece que lo único que querían eran su tráfico y la base de datos de sus usuarios.
Desde este jueves la web de Polyvore redirecciona a la home de Ssense, y Polyvore ha declarado que ha cedido toda la información de nuestros perfiles (nombres, emails, perfiles de redes sociales, etc.) a Ssense para que puedan contactarnos con fines comerciales. Supuestamente han habilitado un enlace para que los usuarios podamos cancelar nuestra información para que no pase a manos de Ssense y para que podamos descargar antes del 15 de mayo todo el contenido que habíamos publicado durante estos más de diez años en la plataforma. Pero el enlace no parece funcionar y todavía no sé de ningún usuario que haya conseguido ninguna de las dos cosas.
Yo no era demasiado activa en Polyvore, solo la usaba para crear este tipo de moodboards o sets de looks para el blog, mis Cosmoclips o alguna de las otras webs donde he ido publicando. Pero he leído casos de otros usuarios que habían hecho de Polyvore una verdadera afición y que publicaban a diario, pero que ahora ni siquiera pueden ponerse en contacto con los otros usuarios de la red con los que habían trabado amistad.
Ya sé que esto de Polyvore tampoco es que sea ningún drama irremediable, es solo otro caso más de red social que se va al garete, pero a mí me hace pensar: ¿qué pasa si mañana es Facebook/Twitter/Instagram la que cierra sin previo aviso, sin dejarnos descargar nuestro contenido ni contactar con los amigos que tuviéramos allí, y además vende todos nuestros datos personales a otra empresa para que los usen con fines comerciales? No es tan descabellado pensar que en algún momento de un futuro no muy lejano viviremos una situación similar con alguna de las grandes redes sociales a las que les confiamos nuestras publicaciones, y más nos vale que nos pille preparados.








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