Las expectativas irreales que las historias de Disney graban a fuego en la mente de muchas niñas, concretamente en la de su hija, fue el motivo que impulsó a la fotógrafa Dina Goldstein a crear su serie Fallen princesses, en la que nos muestra lo que podría ser la cruda realidad de la vida cotidiana de las princesas de los cuentos clásicos más allá del y fueron felices y comieron perdices.
Seamos realistas, lo más probable es que a Blancanieves su apuesto marido no le ayudase demasiado con las tareas domésticas, amparándose en el argumento de que después de cuidar de siete enanitos, cuatro críos llorones seguro que eran pan comido para ella. Mucho más descansada estaría en cambio la Bella Durmiente. Aunque después de cien años de siesta el que otrora fue su joven y atractivo príncipe tendría edad para estar como mínimo en una residencia de ancianos.
Tampoco sería muy halagüeño el destino de la princesa Pocahontas, que se quedaría como una solterona que vive en su cabaña rodeada de gatos mientras su amado John Smith regresaba a su Inglaterra natal, o el de Caperucita Roja, con bastante sobrepeso de tanto meterle mano a la cestita con la merienda para su abuela, plagada de comida rápida.
Princesas de cuento con vidas desidealizadas a base de una buena dosis de realidad mezclada con un toque de cruel sentido del humor son las protagonistas de esta serie de fotografías, perfectas para ponernos los pies bien sobre la tierra.
Si os gustan las fotografías de Dina Goldstein visitad su web In the doll house y encontraréis otra serie de imágenes en las que desmitifica la idílica felicidad de Barbie y Ken, no tiene desperdicio.














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