Mi MacBook ha muerto

No hay bien que por mal no venga…

El puerto de Torquay
El puerto de Torquay es precioso hasta en los días nublados

No llevo ni una semana en Inglaterra, pero no me ha dado tiempo de aburrirme lo más mínimo. Nos quejamos mucho de la burocracia española, pero lo cierto es que la británica no se queda muy atrás. A veces, en medio de algún trámite, es inevitable terminar dentro de un bucle absurdo e infinito. Como que te exijan tener una cuenta bancaria inglesa para poder alquilar un piso, pero que al mismo tiempo te exijan demostrar que vives en un piso en Inglaterra para poder abrir cuenta en el banco. Una cosa muy loca.

Y por si el tema de la burocracia no fuera diversión suficiente, mi MacBook Pro ha decidido que este era el mejor momento para morirse. Mi MacBook Pro es mi herramienta fundamental de trabajo. Lleva conmigo cuatro años. Tuve la mala suerte de que pertenece a ese grupo de MacBooks de finales de 2011 que traían problemas de fábrica por culpa de las soldaduras de la tarjeta gráfica dedicada a la placa base.

Desde hace un par de años me daba problemas cuando ejecutaba programas que le exigían rendimiento a la tarjeta, como Final Cut, que es el programa que uso para editar mis Cosmoclips. De repente la imagen de la pantalla se quedaba congelada con un mosaico abstracto digno de una exposición cubista. Normalmente se solucionaba reiniciando. La solución definitiva pasaba por sustituir la placa base, pero era una reparación muy costosa —de unos 600€— y no me daba la gana de pagarla después de lo que había pagado por el equipo en su momento.

Fallo tarjeta gráfica MacBook Pro 2011
Así se me quedaba la pantalla a veces al editar vídeos…

El año pasado Apple abrió un programa de reemplazo para los MacBooks que traían el mismo defecto que el mío. Solo había que enviarlo al servicio técnico para que sustituyeran la placa base sin ningún coste. Como en Logroño no hay Apple Store me tocaba, o bien viajar a Madrid a llevarlo, o bien enviarlo a Bilbao, a una empresa de reparaciones que colaboraba con Apple para este y otro tipo de reparaciones con carácter oficial.

Después de enviar el ordenador —los gastos de envío corrían por mi cuenta, y además me obligaron a pagar un seguro adicional por no tener la caja original del portátil— y tras dos semanas sin ordenador para trabajar, me devolvieron el MacBook sin reparar porque, según ellos, no fueron capaces de reproducir los fallos de la tarjeta gráfica.

Así que me tocó aguantarme y seguir forzando el reinicio de mi MacBook Pro de casi 1.800€ cada vez que la tarjeta gráfica decidía que le apetecía quedarse un poco colgada.

Y como no podía ser de otra manera, nada más ponerme a editar un vídeo en Inglaterra, la tarjeta gráfica ha dicho hasta aquí hemos llegado. Y me ha dejado el ordenador en un reinicio continuo que ni siquiera me permite entrar a hacer una copia de seguridad de algunos archivos y documentos que necesito, y con la pantalla llena de unas preciosísimas líneas rojas verticales.

Mi MacBook ha muerto

Supongo que es culpa mía, por fiarme de una empresa de servicio técnico que, aunque sean servicio técnico autorizado no dejan de ser una empresa ajena a la marca.

La parte buena es que, como no hay Apple Store en Torquay, nos tocó viajar ayer hasta Exeter y descubrimos una ciudad preciosa y con un ambiente universitario estupendo —podéis ver algunos vídeos en mi Snapchat—. Y la otra buena noticia es que Apple amplió el programa de sustitución de placa base para los MacBooks afectados por el defecto de fábrica hasta el 31 de diciembre de este año, por lo que —aunque sea por los pelos— me he librado de tener que pagar los más de 600€ que cuesta la reparación.

ExeterLa catedral de Exeter

Si tenéis un MacBook de 2011 os aconsejo que miréis en la web de Apple si os corresponde entrar en el programa, y que mandéis el portátil para que os lo revisen antes de que sea demasiado tarde.

Coffe Number 1 en Torquay

P.D.: Hoy os estoy escribiendo desde uno de mis rincones favoritos de Torquay, el Coffee #1. Un sitio de lo más acogedor perfecto para leer y escribir, y en el que hacen unos zumos naturales de chuparse los dedos. 🙂

2 thoughts on “No hay bien que por mal no venga…

  1. Volver a leerte es un placer. Una eternidad pasó desde nuestra última conversación. Te mandé un email, pero intuyo que se perdió en la neblina que cubre Torquay. Por cierto, me han gustado mucho las fotos que has colgado aquí. Con un aire nostálgico tal vez. La nostalgia precede los acontecimientos que cambian el ritmo de nuestras vidas. Los olvidos y los deslices agitan la noche en el borde umbrío de vivencias imaginarias y desaparecen en la neblina. Queda el silencioso inventario de los recuerdos en el jardín huérfano del antiguo palacio del marqués de Matallana en la calle de San Mateo…

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    1. ¡Hola, Alejandro! ¿Cuándo me has escrito? Estoy rebuscando en mi bandeja de Gmail pero no encuentro el correo. 😦

      De todos modos esta misma semana te escribo y te pongo al día de mis aventuras y desventuras británicas. 😉

      Un abrazo enorme.

      Le gusta a 1 persona

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