A los seis años cogí mis tijeras de manualidades y me hice un flequillo de un centímetro de largo que ya lo hubiera querido Jacques Dessange para Amélie. La bronca materna que me cayó habría sido mucho más leve de no ser porque mis tijeritas de recortar cartulinas se llevaron también por delante un buen puñado de los angelicales tirabuzones rubios de mi hermana pequeña (en mi defensa añadiré que ella, no solo no se resistió, sino que se mostró encantadísima de jugar a las peluqueras). Lo que quiero demostrar con esto es que nunca he sentido ningún tipo de temor a la hora de experimentar con mi pelo.
Esta temeridad capilar mía me ha llevado a lucir looks bastante insólitos tanto en lo que a corte (asimetrías radicales, flequillos semi rapados) como a color se refiere. Respecto a este último aspecto puedo afirmar con orgullo que mi cabellera ha viajado prácticamente por toda la gama cromática, desde el negro azulado al rubio platino, pasando por diferentes castaños y pelirrojos, e incluso coqueteando con mechas moradas y fucsias. Dado que la experiencia es un grado, yo en este terreno he tenido tantas que podrían nombrarme Catedrática del Peróxido y del Agua Oxigenada, y es por eso que hoy he decidido compartir mis experiencias con vosotros por si estáis pensando hacer vuestro el lema de Clairol de Si solo tengo una vida, ¡déjenme vivirla como rubia!
No sé si la causa son las muñecas Barbie, pero todas las mujeres soñamos con una melena dorada. La mejor prueba de ello son las exitosas mechas californianas y las melenas ombré, que por fin permitían a castañas oscuras y morenas hacer suyo el ansiado rubio sin sufrir la culpabilidad delatora de las raíces.
Si estás pensando en aclarar tu pelo tienes diferentes opciones a tu alcance, aunque antes de nada tienes que echar un vistazo al color que llevas ahora. Si lo llevas teñido de castaño o moreno tengo malas noticias para ti, porque ningún tinte aclara jamás otro tinte. No sirve absolutamente de nada ponerse un tinte rubio después de haberse puesto uno castaño oscuro o moreno. ¿Es tu caso? Entonces lo mejor es que te pongas en manos de profesionales para que te decoloren o te hagan barridos que vayan arrastrando progresivamente el color. Y da igual que te digan que tu cabello no se estropeará, porque sí que lo hará, y mucho. Te lo digo por experiencia. Yo me hice varios barridos de color para eliminar un tinte negro y al final mi pelo estaba tan débil que tuve que acabar cortándomelo como un chico porque se partía con solo peinarlo. Moraleja: piénsatelo muy muy bien antes de oscurecer tu cabello, o hazlo con un tono sobre tono que se vaya con los lavados en lugar de con un tinte permanente.
Pero partiendo de tu color natural tienes diferentes maneras de aclarar tu pelo, dependiendo de si quieres hacerlo en la peluquería o en casa. Si prefieres ponerte en manos de un profesional puedes optar por un tinte permanente, unas mechas o un tratamiento de ácido glicólico.
TINTES PERMANENTES
Te los desaconsejo si quieres un tono mucho más claro que el tuyo, porque enseguida te notarás el efecto raíz y querrás ir a retocarte, con el consiguiente desembolso periódico que eso supone.
MECHAS
Son perfectas para cambios graduales, ya que permiten ir controlando el porcentaje de pelo teñido para que se mezcle con el tuyo y el resultado sea natural. Un truco: pide que te las hagan en dos tonos de rubio diferentes, y que no te las hagan todas a la misma distancia de la raíz para conseguir un efecto de color «desgastado» grunge muy cool, que te permitirá alargar el intervalo entre tus visitas a la peluquería. Si tu base natural es muy oscura recurre a las socorridas californianas para no ser esclava de tus raíces.
ÁCIDO GLICÓLICO
Me apliqué este tratamiento en Mirache con el objetivo de disimular un poco las raíces de mis mechas. Me habían hablado muy bien sobre el ácido glicólico y se suponía que el efecto era algo parecido al de la camomila, aunque más sutil. Muchísimo más sutil, diría yo, ya que aunque mi raíz era de un rubio medio, el glicólico no consiguió aclararla más de medio tono. Demasiada sutileza para los 30 euros que me costó la broma.
Pero también hay vida más allá de la peluquería, por mucho que les duela a los estilistas, y tienes otras formas de aclarar tu pelo en casa, como estas que te muestro a continuación:
CHAMPÚS CON CAMOMILA
Al igual que con el glicólico el resultado es muy sutil, pero al menos te habrás gastado la décima parte. Desaconsejo tozudamente el uso de camomila pura (tipo Intea), ya que es bastante probable que acabes con el pelo en un antiestético tono anaranjado. Si a la camomila además le sumas una dosis de sol veraniego y otra de cloro piscinero el resultado da escalofríos por lo horripilante. Créeme, sé de lo que hablo.
SPRAYS ACLARANTES
Opino que habría que apilar todos los envases de Cristal Soleil y Spray Aclarante Go Blonder de John Frieda del mundo y prenderles fuego. Arderían pronto, dado la elevada cantidad de alcohol y otras sustancias inflamables que llevan en su composición. Uno de estos sprays fue el causante de uno de mis más traumáticos desastres capilares cuando era adolescente, después de que se me ocurriera la maravillosa idea de aplicármelo mientras tomaba el sol para conseguir los reflejos dorados que prometía el envase. ¿El resultado? Pelo achicharrado y consecuente corte bob, en esa ocasión en contra de mi voluntad.
GO BLONDER DE JOHN FRIEDA
No, no me he vuelto loca. Del mismo modo que desaconsejo el spray de esta gama, creo que combinando el champú y el acondicionador se puede conseguir un aclarado gradual y discreto. No son demasiado agresivos con el cabello dado que no llevan alcohol, peróxido ni agua oxigenada, aunque si abusas de ellos puede que se te irrite un poco el cuero cabelludo o aparezca caspa. Yo los usé todo el verano pasado durante una semana al mes (las otras tres semanas restantes usaba productos para hidratar el pelo a conciencia), y en estas imágenes podéis ver la evolución. He de decir que ayudó mucho el hecho de que la última semana que me los apliqué coincidiera con mis vacaciones en la playa.
GLOSSY BLONDS DE CASTING CRÈME GLOSS DE L’ORÉAL
Estos tintes se han convertido en mis favoritos absolutos. Los Casting Crème Gloss originales son los que he usado siempre que he querido oscurecer mi pelo de forma reversible, o cuando me ha dado por experimentar con pelirrojos. Tardan mucho más de 28 lavados en irse, pero en unos meses acaban desapareciendo completamente, y no he probado coloración alguna que estropee menos el cabello.
El año pasado descubrí los Glossy Blonds, que aunque sí que son permanentes son tonos tan naturales que apenas me han dejado efecto raíz. Este otoño utilicé el 910 Rubio Helado para igualar un poco el tono de mi pelo, ya que las mechas estaban excesivamente rubias en contraste con la raíz. Ahora me he animado a probar el 1013 Rubio Arena, que sigue siendo bastante claro aunque tiene un matiz cálido cobrizo que me encanta.
Os muestro en este vídeo cómo me lo he aplicado para que comparéis el antes y el después, y descubráis de paso un par de trucos que seguro que os vienen bien a la hora de teñiros en casa.
Muy pronto subiré más vídeos sobre moda y belleza a mi Videoblog, así que no olvidéis suscribiros a mi canal de Youtube para estar al tanto de las novedades. Si tenéis cualquier duda que yo pueda solucionar estaré encantada de hacerlo tanto en este post como en Twitter o en la página de Facebook.












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