
A menudo me preguntan cómo he hecho para conseguir tener el pelo tan largo, y a menudo mi respuesta es exactamente la misma: no uso planchas ni tenacillas. No hay más secreto que unos cuidados mínimos y algunos mimos en forma de mascarilla e hidratación extra para conseguir una melena sana.
Algo que a priori parece fácil de cumplir, pero que se complica por culpa de esa natural insatisfacción que sentimos la mayoría de las mujeres con nuestro pelo. La que lo tiene liso loquiere rizado, y la que tiene ondas sueña con un alisado japonés. La morena quiere ser rubia y la rubia pelirroja. Y por culpa de esta insatisfacción, en lugar de respetar la naturaleza de nuestra melena y sacarle partido, nos vemos envueltas en una encarnizada guerra en la que perdemos tiempo, dinero y salud capilar.
A ver, tampoco pretendo engañar a nadie: me gustan como a la que más unas buenas ondas creadas con tenacillas. Lo que pasa es que como soy consciente de la factura que acaba pasando el abusar de planchas y rizadores, prefiero dejar estos artilugios reservados para ocasiones especiales y echar mano de trucos como el que hoy os muestro en mi nuevo Cosmoclip.
El número de bigudíes a utilizar variará en función de lo pequeños y marcados que queramos los rizos: a más bigudíes rizos más marcados, mientras que con menos bigudíes las ondas serán más suaves y abiertas.
Todo es cuestión de ir probando hasta dar con la cantidad que más nos convenga según el resultado deseado. En mi caso con rizar solo tres mechones por separado me queda el pelo como a mí me gusta.
Otro truco para conseguir unas ondas, algo más suaves, mientras duermo es recoger el pelo en un moño de bailarina justo después de secármelo con el secador, cuando aún está caliente.
¿Qué os parecen estos trucos? ¿Los habéis probado alguna vez? ¿Tenéis algún secreto infalible para conseguir ondas sin usar planchas ni tenacillas? 🙂





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