Reconozco que hasta que no probé el spray Moisture Bomb de Garnier, hace un par de veranos, ni siquiera me había planteado que el protector solar pudiera aplicarse después del maquillaje. Para mí siempre el orden correcto había sido el lógico: hidratante, protector, maquillaje.
Y como además en mi caso el maquillaje siempre lleva también factor de protección 30 como mínimo, nunca me he preocupado de tener que reaplicar el protector a lo largo de la jornada, a no ser que nadara o sudara en caso de estar en la playa.
Pero cuando recibí el spray de Garnier me pareció un producto de lo más práctico, porque además de hidratar la piel y ayudarme a refrescar un poco el maquillaje difuminando las líneas de expresión, me ofrecía la posibilidad de aplicar nada menos que protección de factor 30 tantas veces como quisiera a lo largo del día sin necesidad de desmaquillarme y volverme a maquillar.
Moisture Bomb y yo nos hicimos amigos inseparables, pero cuando terminé el primer envase me encontré con que no era tan fácil de conseguir en las tiendas de por aquí. Así que, durante los meses que tardé en encontrarlo de nuevo, estuve experimentando con otros protectores en formato bruma y spray convencional hasta que di con la forma más adecuada de usarlos incluso cuando ya estaba maquillada. Y eso, entre otros consejos, es lo que os cuento en mi último Cosmoclip. Espero que os guste.






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